martes, 8 de septiembre de 2026

Atelopus pulcher: historia, declive y conservación de una rana arlequín de la Amazonía peruana

Entre los anfibios que habitan los bosques del nororiente peruano, pocos reúnen una historia tan interesante como Atelopus pulcher (Boulenger, 1882). Su llamativa combinación de verde, negro y rojo podría ser suficiente para convertirla en una especie memorable, pero detrás de esos colores existe mucho más: más de 140 años de historia taxonómica, cambios de nombre, confusión con otras especies, poblaciones que alguna vez fueron descritas como abundantes y posteriormente disminuyeron, preocupación por la quitridiomicosis y, actualmente, nuevos esfuerzos por conocer qué está ocurriendo con sus poblaciones en San Martín.

Esta es la historia de una pequeña rana arlequín endémica del Perú que todavía guarda muchas preguntas sin resolver.

Atelopus pulcher registrado en los bosques de Cordillera Escalera, San Martín, Perú. Fotografía: © Ronald Mori Pezo.

Una rana arlequín peruana

Atelopus pulcher pertenece a la familia Bufonidae, la misma familia que comprende a numerosos sapos, y al género Atelopus, conocido por las denominadas ranas o sapos arlequín.

Su clasificación básica es:

Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Atelopus
Especie: Atelopus pulcher (Boulenger, 1882)

Actualmente, Atelopus pulcher es reconocida como una especie válida y endémica del Perú (Frost, 2026).

Pero llegar hasta esta clasificación aparentemente sencilla tomó más de un siglo.

1882: una especie procedente de un misterioso “Chyavetas”

La historia científica de Atelopus pulcher comienza formalmente en 1882, cuando el zoólogo George Albert Boulenger la describió como Phryniscus pulcher en su catálogo de anfibios del British Museum.

Los ejemplares originales procedían de una localidad escrita como:

“Chyavetas, E. Peru”

Ese nombre se convertiría posteriormente en un pequeño problema histórico y biogeográfico.

Décadas después se propuso que “Chyavetas” probablemente era una corrupción ortográfica de Chayahuitas, en el nororiente del Perú. La interpretación de esta antigua localidad resulta importante porque los ejemplares utilizados en una descripción original constituyen la referencia fundamental para determinar qué organismo representa realmente un nombre científico.

Los cinco ejemplares históricos asociados con la descripción permanecieron vinculados a la colección del British Museum. En la redescripción moderna de la especie, Lötters y colaboradores (2002) designaron uno de ellos —una hembra adulta, BM 1947.2.14.80— como lectotipo de Atelopus pulcher.

Así, un ejemplar recolectado en el siglo XIX continúa funcionando más de un siglo después como referencia taxonómica para determinar qué entendemos por A. pulcher.

Una identidad que se perdió entre otras ranas arlequín

La taxonomía del género Atelopus ha sido particularmente compleja.

Lötters et al. (2002) explicaron una de las razones fundamentales: diferentes especies pueden presentar relativamente pocos caracteres externos que permitan separarlas fácilmente, mientras que dentro de una misma especie algunos caracteres pueden ser muy variables.

Ese problema afectó directamente a Atelopus pulcher.

Después de su descripción original, el nombre atravesó distintas interpretaciones. Boulenger utilizó la combinación Atelopus pulcher en 1894; posteriormente aparecieron tratamientos como Atelopus pulcher pulcher. Otros autores terminaron incluyendo estas poblaciones dentro de Atelopus spumarius, y en 1992 también apareció la combinación Atelopus spumarius pulcher.

En otras palabras, durante parte de su historia científica no existió consenso acerca de si A. pulcher constituía realmente una especie independiente.

La situación comenzó a aclararse cuando se hizo evidente que lo denominado ampliamente Atelopus spumarius representaba en realidad un complejo de especies.

2002: el regreso definitivo de Atelopus pulcher

Un trabajo fundamental fue publicado por Stefan Lötters, Winfried Haas, Susanne Schick y Wolfgang Böhme en 2002.

Los investigadores revisaron ejemplares de museo y material procedente del Perú, comparando características que iban mucho más allá de observar simplemente si dos ranas “se parecían”.

Entre los caracteres considerados estuvieron:

  • coloración en vida;
  • patrón corporal;
  • tamaño de los adultos;
  • textura de la piel;
  • morfología larvaria;
  • comunicación intraespecífica;
  • características de las vocalizaciones.

El estudio concluyó que las poblaciones de la vertiente oriental andina de San Martín y Loreto representaban una entidad diferenciada de A. spumarius sensu stricto y redescribió formalmente Atelopus pulcher.

La importancia de este trabajo es enorme para comprender la especie que conocemos actualmente.

También deja una enseñanza importante: en grupos taxonómicamente complejos, una fotografía puede ser extraordinariamente útil, pero el color por sí solo no siempre permite resolver una identificación científica.

¿Cómo es Atelopus pulcher?

La redescripción de Lötters et al. (2002) caracteriza a A. pulcher como una rana arlequín relativamente esbelta y de piel predominantemente lisa.

Uno de sus rasgos más espectaculares aparece cuando observamos al animal vivo.

El dorso presenta áreas verdes asociadas con extensas zonas oscuras, mientras que diferentes regiones de las extremidades y superficie ventral pueden mostrar tonalidades rojizas intensas. Las palmas y plantas pueden ser completamente rojas en vida y el iris fue descrito como dorado.

Precisamente por eso las fotografías de un ejemplar vivo aportan información que puede perderse parcialmente en especímenes preservados: algunos colores cambian considerablemente después de la fijación.

Las fotografías que acompañan este artículo permiten observar el patrón dorsal, la superficie lateral y la intensa coloración rojiza de las extremidades y región ventral.

 
Coloración  dorsal y ventral de Atelopus pulcher. En vida pueden apreciarse intensas tonalidades rojizas en la región ventral y las extremidades. Shamboyacu, San Martín, 9 de mayo de 2015. © Ronald Mori Pezo.

No todas las ranas parecidas son A. pulcher

Este punto merece especial atención.

La propia redescripción comparó A. pulcher con varias especies relacionadas. Una diferencia señalada frente a A. spumarius sensu lato es precisamente la combinación del patrón dorsal y la coloración en vida.

También existe otra especie peruana importante para esta historia: Atelopus andinus.

Ambas han estado relacionadas históricamente dentro de este complejo, pero actualmente son reconocidas como especies diferentes. Entre los caracteres mencionados por Lötters et al. (2002), A. andinus presenta una piel más verrugosa, mientras que A. pulcher posee una piel comparativamente lisa.

Esta distinción tiene consecuencias no solamente taxonómicas, sino también para interpretar correctamente antiguos registros de distribución.

Una vida vinculada al bosque y a los cursos de agua

La información disponible describe a Atelopus pulcher como un anfibio diurno y terrestre, asociado a bosques tropicales de tierras bajas y premontanos.

Como ocurre con numerosas especies de Atelopus, su reproducción está estrechamente relacionada con cursos de agua.

Los renacuajos de estas ranas están adaptados a ambientes con corriente. En la redescripción de A. pulcher también se estudió material larvario y se describieron características de sus renacuajos que contribuyeron a diferenciar la especie.

Parte de la información reproductiva publicada procede además de animales mantenidos en cautiverio, por lo que es importante no presentar todas esas observaciones como si hubieran sido obtenidas directamente en condiciones naturales.

En condiciones controladas, Lötters et al. (2002) documentaron que, a temperaturas de aproximadamente 20–22 °C, la metamorfosis podía completarse alrededor de los 58 días, produciendo juveniles de aproximadamente 7 mm.

Este tipo de información adquiere hoy una relevancia adicional debido al interés existente en estrategias tanto in situ como ex situ para la conservación de las ranas arlequín.

¿Dónde vive realmente Atelopus pulcher?

La base taxonómica Amphibian Species of the World reconoce actualmente a Atelopus pulcher como endémica del Perú y sitúa su distribución en la vertiente andina baja de la cuenca alta del río Huallaga, en los departamentos de San Martín y Loreto, aproximadamente entre 600 y 900 m s. n. m.

Entre el material estudiado en la redescripción de 2002 existen ejemplares procedentes de los alrededores de Tarapoto.

Este detalle convierte a A. pulcher en una especie especialmente significativa para la herpetofauna de San Martín.

Sin embargo, aquí aparece uno de los problemas más interesantes de revisar literatura antigua sobre biodiversidad.

Una advertencia sobre los mapas y registros históricos

No todas las fuentes atribuidas a Atelopus pulcher necesariamente representan exactamente el mismo concepto taxonómico utilizado actualmente.

El Libro Rojo de la Fauna Silvestre Amenazada del Perú (SERFOR, 2018), por ejemplo, presenta para A. pulcher una distribución en los valles de los ríos Biabo, Pisqui y Cachiyacu, entre aproximadamente 1000 y 2000 m.

Sin embargo, la taxonomía actualmente aceptada por Amphibian Species of the World reconoce Atelopus andinus como especie válida y le atribuye precisamente una distribución asociada al alto valle del río Biabo y elevaciones aproximadamente entre 1000 y 2000 m.

Mientras tanto, para A. pulcher señala aproximadamente 600–900 m en la vertiente baja de la cuenca alta del Huallaga.

Esto significa que la información procedente de distintas épocas y fuentes no debería combinarse automáticamente en un único mapa de distribución.

Es un excelente ejemplo de cómo los cambios taxonómicos pueden modificar nuestra interpretación de la distribución y conservación de una especie.

De abundante a difícil de encontrar

Quizá la parte más preocupante de la historia de Atelopus pulcher sea la relacionada con sus poblaciones.

Von May et al. (2008), en una revisión sobre anfibios amenazados del Perú, recopilaron testimonios históricos según los cuales, a comienzos de la década de 1980, A. pulcher era abundante cerca de ríos montanos del este de San Martín.

En una localidad podían encontrarse aproximadamente 20–40 individuos durante un solo día.

Décadas después, el panorama había cambiado.

Los autores calificaron el declive de la especie como dramático.

No obstante, la historia no es simplemente la de una desaparición total.

El mismo estudio reunió resultados de diferentes campañas realizadas en San Martín. Para muestreos efectuados entre 2004 y 2007, se registraron más de 300 individuos durante aproximadamente 50 días-persona de esfuerzo; mientras que evaluaciones realizadas en 2007–2008 mostraron 16 individuos durante tres días-persona en cada periodo considerado.

Estos datos deben interpretarse con cautela porque proceden de diferentes esfuerzos y localidades, pero demuestran algo importante: las poblaciones no siguieron necesariamente una trayectoria idéntica en todos los sitios.

El fantasma de la quitridiomicosis

No es posible contar la historia moderna de las ranas arlequín sin hablar de Batrachochytrium dendrobatidis, conocido habitualmente como Bd.

Este hongo quítrido infecta tejidos queratinizados de los anfibios y puede producir quitridiomicosis. Su expansión ha estado asociada con algunos de los declives de anfibios más severos documentados a escala mundial.

El género Atelopus ha sido particularmente afectado.

Von May et al. (2008) señalaron que Atelopus pulcher había sido encontrado infectado por Bd y consideraron al patógeno una preocupación importante para la especie.

Sin embargo, atribuir cada disminución exclusivamente al hongo sería demasiado simplista.

Las poblaciones supervivientes continúan enfrentándose a otros factores, especialmente la transformación y pérdida del hábitat. La interacción entre enfermedad, modificación ambiental y otras presiones hace que comprender los declives de anfibios sea mucho más complejo que buscar una única causa.

¿Está Atelopus pulcher en peligro de extinción?

Aquí existe otra historia que merece explicarse correctamente.

Durante años, Atelopus pulcher fue considerada En Peligro Crítico (CR) en evaluaciones internacionales anteriores.

Sin embargo, en la actualización de la Lista Roja de la UICN de 2018, su categoría internacional cambió de CR a Vulnerable (VU).

Por eso todavía es posible encontrar publicaciones, libros y páginas que la presentan como “En Peligro Crítico”. No necesariamente estaban equivocadas cuando fueron publicadas: pueden estar utilizando una evaluación anterior.

Además, las categorías internacionales y nacionales no son necesariamente idénticas.

En el Libro Rojo de la Fauna Silvestre Amenazada del Perú de SERFOR (2018), la especie figura bajo la categoría nacional En Peligro (EN), criterio A2ac.

Por tanto, cuando hablamos de su conservación debemos indicar siempre qué sistema y qué año de evaluación estamos utilizando.

La categoría no elimina la preocupación: A. pulcher continúa siendo una especie amenazada y de distribución restringida.

Cordillera Escalera: la historia continúa

Y aquí llegamos a una parte especialmente interesante para San Martín.

La historia de Atelopus pulcher no terminó con los trabajos de comienzos de los años 2000.

En 2024, un proyecto apoyado por The Rufford Foundation comenzó a evaluar la dinámica poblacional y autoecología de A. pulcher en el Área de Conservación Regional Cordillera Escalera, con el objetivo de generar información aplicable a su conservación.

Los resultados preliminares publicados en una actualización de enero de 2026 muestran lo difícil que puede ser actualmente localizar la especie.

Entre el 2 y 8 de abril de 2025, dos a tres observadores realizaron seis días de búsqueda intensiva en la denominada ruta Biodiversidad de Cordillera Escalera, acumulando aproximadamente 96 horas-persona de muestreo.

El resultado fue:

0 individuos de Atelopus pulcher.

Posteriormente se realizaron búsquedas adicionales en Catarata Huayrapurina.

Allí, después de dos noches consecutivas de muestreo intensivo y aproximadamente 36 horas-persona, fueron encontrados:

5 individuos.

El número fue tan reducido que el equipo concluyó que, bajo las condiciones actuales, un diseño de captura-recaptura para estudiar la dinámica poblacional no resultaba viable.

El proyecto reajustó entonces su enfoque hacia herramientas como el modelamiento de nicho ecológico, integración de registros existentes y nuevos datos de ocurrencia, escenarios de cambio climático e identificación de áreas potencialmente importantes para conservación y eventual reintroducción.

Más de cuarenta años después de los relatos que describían decenas de individuos encontrados durante una jornada, investigadores siguen entrando a los bosques de San Martín intentando responder una pregunta aparentemente sencilla:

¿Dónde permanecen hoy las poblaciones de Atelopus pulcher?

Casi dos décadas encontrándome con Atelopus pulcher

Mi propia historia con Atelopus pulcher comenzó alrededor de 2008, cuando empecé a observar estos anfibios en los bosques próximos a Tarapoto. En aquellos años todavía no contaba con una cámara adecuada para documentarlos, por lo que de esas primeras observaciones conservo principalmente los recuerdos y la información de campo.

Algunos de mis primeros encuentros ocurrieron en el sector del Alto Shilcayo, particularmente en las rutas hacia las cascadas Velo de la Novia y Tamushal. En un tramo aproximado de 500 metros recuerdo haber observado alrededor de seis o siete individuos durante algunas visitas. No se trató de un muestreo poblacional estandarizado, por lo que estas cifras deben entenderse como observaciones personales y no como estimaciones de abundancia.

 
Uno de los sectores de Alto Shilcayo donde realicé mis primeras observaciones de Atelopus pulcher, alrededor de 2008. Fotografía: © Ronald Mori Pezo.

Hacia 2012–2013, registré solamente un ejemplar en el sector conocido como Biodiversidad, aproximadamente en el km 17 de la carretera Tarapoto–Yurimaguas. Resulta particularmente interesante comparar aquella observación con los esfuerzos recientes de búsqueda realizados en el mismo sector general de Cordillera Escalera.

En 2014, otro encuentro me sorprendió por las condiciones del lugar: encontré un individuo cerca de la cima de una montaña de Cordillera Escalera, aproximadamente a 1 000 m de altitud, sin un curso de agua inmediatamente próximo al punto de observación.

El 9 de mayo de 2015, encontré otro individuo en Shamboyacu, al suroeste de Tarapoto, en el entorno de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Cordillera Azul. Las fotografías de aquel encuentro constituyen algunos de los registros fotográficos más antiguos de la especie que todavía conservo.

 
Registro de Atelopus pulcher en Shamboyacu, 9 de mayo de 2015. Una de las fotografías más antiguas de la especie que conservo actualmente. © Ronald Mori Pezo.

Años después ocurrió algo especialmente interesante. En 2022 encontré A. pulcher en el camino hacia las cascadas de Taytayacu, dentro de Cordillera Escalera y relativamente cerca de Tarapoto. Durante aproximadamente cuatro horas de recorrido observamos seis individuos.










Desde entonces he regresado en distintas oportunidades y he podido volver a encontrar la especie en ese sector, además de fotografiarla durante recorridos acompañando a amigos y visitantes. Esto no permite afirmar, sin un diseño de monitoreo, que su población sea demográficamente estable; sin embargo, la detección repetida de A. pulcher en el mismo sector desde 2022 hasta años recientes convierte a Taytayacu en un lugar particularmente interesante desde mi experiencia de campo.

 Atelopus pulcher en el sector Taytayacu, Cordillera Escalera. Fotografías correspondientes a registros de septiembre de 2022 y agosto de 2025. Durante la visita de 2022 observamos seis individuos en aproximadamente cuatro horas de recorrido. © Ronald Mori Pezo.


Ambiente de Atelopus pulcher en el sector Taytayacu, Cordillera Escalera, San Martín. Quebrada y bosque húmedo donde la especie ha sido registrada durante mis recorridos. Fotografías del 19 de agosto de 2025. © Ronald Mori Pezo.

Estas observaciones personales adquieren un significado especial al compararlas con la literatura científica y con los esfuerzos recientes de investigación en Cordillera Escalera. No sustituyen un monitoreo poblacional sistemático, pero muestran cómo mantener registros de fecha, localidad, altitud, fotografías y esfuerzo de búsqueda puede transformar encuentros aparentemente aislados en información potencialmente útil para futuras investigaciones.

Una especie pequeña con una enorme historia

Resulta fácil quedarse únicamente con sus colores.

Pero Atelopus pulcher representa mucho más.

Su historia comienza con ejemplares enviados al British Museum desde una localidad escrita ambiguamente como “Chyavetas”; atraviesa más de un siglo de cambios taxonómicos; pasa por su confusión con el complejo Atelopus spumarius; llega a su redescripción moderna en 2002; continúa con la documentación de declives y la detección de Bd; y alcanza nuestros días con nuevas investigaciones en los bosques de Cordillera Escalera.

Todo esto ocurre en una especie cuya distribución mundial conocida se encuentra restringida al Perú.

El valor de documentar lo que todavía encontramos

En una región extraordinariamente diversa como San Martín, fotografiar fauna silvestre no debería limitarse únicamente a obtener una imagen atractiva.

Cuando una observación conserva información sobre fecha, localidad, altitud, microhábitat y comportamiento, su valor documental aumenta considerablemente.

Las fotografías que acompañan este artículo muestran individuos de Atelopus pulcher registrados en San Martín y permiten apreciar caracteres que resultan especialmente evidentes en animales vivos, entre ellos su patrón dorsal y su llamativa coloración rojiza.

No todas las fotografías de naturaleza constituyen por sí mismas datos científicos publicados. Pero conservar adecuadamente la información asociada a nuestros registros puede hacerlos útiles para plataformas de ciencia ciudadana, inventarios, comparaciones temporales y futuras investigaciones.

Y en el caso de una especie cuya abundancia aparentemente ha cambiado tanto durante las últimas décadas, saber dónde, cuándo y bajo qué condiciones continúa siendo observada puede resultar particularmente valioso.

Cronología de Atelopus pulcher: de 1882 a la actualidad

1882 — Descripción científica
George Albert Boulenger describe formalmente Atelopus pulcher, iniciando la historia taxonómica de la especie.

1968–1981 — Periodo de confusión taxonómica
Durante parte del siglo XX, A. pulcher fue incluida en la sinonimia de Atelopus spumarius, reflejando las dificultades para delimitar las especies de este complejo.

1989 — Reconsideración taxonómica
A. pulcher vuelve a ser reconocida fuera de la sinonimia de A. spumarius, aunque todavía persistían interrogantes sobre los límites entre las poblaciones amazónicas relacionadas.

1992 — Persisten diferentes interpretaciones
La especie también fue tratada bajo la combinación Atelopus spumarius pulcher, mostrando que su situación taxonómica todavía no estaba completamente resuelta.

2002 — Redescripción moderna
Lötters, Haas, Schick y Böhme realizan una redescripción detallada de Atelopus pulcher y respaldan su reconocimiento como especie válida. Este trabajo constituye una referencia fundamental para comprender su identidad taxonómica, morfología, coloración, larvas y otros aspectos de su biología.

2004–2008 — Nuevos estudios de campo en Perú
Diferentes evaluaciones documentan poblaciones de A. pulcher y aportan información relevante sobre su presencia y situación de conservación en el Perú, en un contexto de creciente preocupación por los declives de las ranas arlequín.

Mis observaciones de campo en San Martín

~2008 — Primeros encuentros en Alto Shilcayo
Comienzo a observar personalmente Atelopus pulcher en los bosques cercanos a Tarapoto, particularmente en el sector Alto Shilcayo y en recorridos asociados a las cascadas Velo de la Novia y Tamushal. En algunas visitas recuerdo observar aproximadamente seis o siete individuos en un tramo cercano a 500 metros.

Estas fueron observaciones personales y no corresponden a un muestreo poblacional estandarizado.

2012–2013 — Sector Biodiversidad
Registro un ejemplar aproximadamente en el km 17 de la carretera Tarapoto–Yurimaguas, en el sector conocido como Biodiversidad, dentro del ámbito de Cordillera Escalera.

2014 — Registro cercano a los 1 000 m
Encuentro un individuo cerca de la cima de una montaña dentro de Cordillera Escalera, aproximadamente a 1 000 m de altitud. En el punto inmediato de observación no recuerdo la presencia de un curso de agua; estos se encontraban montaña abajo.

9 de mayo de 2015 — Shamboyacu
Registro y fotografío un ejemplar en Shamboyacu, al suroeste de Tarapoto, en el entorno de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Cordillera Azul. Estas se encuentran entre las fotografías más antiguas de A. pulcher que conservo actualmente.

~2015 — Divulgación local sobre anfibios
Parte de mi trabajo y experiencia con los anfibios de San Martín comienza a ser difundida mediante entrevistas, grabaciones y publicaciones locales relacionadas con la diversidad y conservación de los anfibios amazónicos.

2022 — Encuentro de Atelopus pulcher en Taytayacu
Durante un recorrido hacia las cascadas de Taytayacu, en Cordillera Escalera, encontramos seis individuos en aproximadamente cuatro horas. Este encuentro marca el inicio de una serie de observaciones posteriores de la especie en el mismo sector.

2022–2025 — Detecciones repetidas en Taytayacu
En visitas posteriores vuelvo a encontrar A. pulcher en este sector. Estas observaciones no constituyen un monitoreo poblacional formal y, por ello, no permiten afirmar que la población sea demográficamente estable; sí documentan detecciones repetidas de la especie en el mismo sector durante varios años.

19 de agosto de 2025 — Documentación del ambiente de Taytayacu
Durante una nueva visita documento fotográficamente tanto ejemplares como los ambientes donde encuentro A. pulcher: quebradas boscosas, cursos de agua, rocas húmedas cubiertas de musgos y vegetación ribereña dentro de Cordillera Escalera.

2024–2026 — Nuevas investigaciones en Cordillera Escalera
Nuevos esfuerzos de investigación y búsqueda vuelven a centrar la atención en Atelopus pulcher y sus poblaciones de Cordillera Escalera, aportando información contemporánea sobre la especie y su conservación.

Actualidad — Una historia que continúa
Más de 140 años después de su descripción científica, Atelopus pulcher continúa siendo registrado en los bosques de San Martín. Mis observaciones personales, iniciadas alrededor de 2008 y continuadas hasta los registros recientes de Taytayacu, representan casi dos décadas de encuentros con esta extraordinaria rana arlequín.

Una historia que todavía estamos escribiendo

Atelopus pulcher sobrevivió primero a nuestra confusión taxonómica y ahora enfrenta desafíos mucho más reales.

Todavía necesitamos conocer mejor el tamaño y conectividad de sus poblaciones, la persistencia de Bd, los efectos de la transformación del hábitat y del cambio climático, y qué lugares pueden actuar como refugios para la especie.

Que todavía podamos encontrarla en los bosques de San Martín es una razón para admirarla, pero también para seguir estudiándola.

Porque detrás de aquel pequeño anfibio verde, negro y rojo que aparece entre el musgo existe una historia que comenzó científicamente en 1882 y continúa, literalmente, hasta nuestros días.

Nota taxonómica

La distribución histórica atribuida a Atelopus pulcher debe interpretarse con cautela debido a cambios en la delimitación de especies relacionadas, particularmente Atelopus andinus y miembros del complejo A. spumarius. En este artículo se prioriza el concepto taxonómico actualmente aceptado por Amphibian Species of the World, complementado con la redescripción de Lötters et al. (2002).

Referencias

Boulenger, G. A. (1882). Catalogue of the Batrachia Salientia s. Ecaudata in the Collection of the British Museum. Second Edition. British Museum (Natural History), London.

Frost, D. R. (2026). Amphibian Species of the World: an Online Reference. Version 6.2. American Museum of Natural History, New York. Registro de Atelopus pulcher (Boulenger, 1882).

Lötters, S., Haas, W., Schick, S., & Böhme, W. (2002). On the systematics of the harlequin frogs (Amphibia: Bufonidae: Atelopus) from Amazonia. II: Redescription of Atelopus pulcher (Boulenger, 1882) from the eastern Andean versant in Peru. Salamandra, 38(3), 165–184.

von May, R., Catenazzi, A., Angulo, A., Brown, J. L., Carrillo, J., Chávez, G., Córdova, J. H., et al. (2008). Current state of conservation knowledge on threatened amphibian species in Peru. Tropical Conservation Science, 1(4), 376–396. https://doi.org/10.1177/194008290800100406

SERFOR. (2018). Libro Rojo de la Fauna Silvestre Amenazada del Perú. Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre, Lima, Perú.

IUCN SSC Amphibian Specialist Group. (2018). Atelopus pulcher. The IUCN Red List of Threatened Species.

Vilca Alzamora, C. A. (2024–2026). Evaluating Population Dynamics and Autecology of the Río Huallaga Harlequin Toad (Boulenger, 1882) in the Cordillera Escalera Regional Conservation Area. The Rufford Foundation. Project 42877-1.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Entre Phyllomedusa chaparroi, P. tarsius y la enigmática P. coelestis: una historia de ranas de hoja, fotografías de campo y cambios taxonómicos en San Martín, Perú

Registros fotográficos realizados durante más de 15 años muestran por qué las ranas de hoja amazónicas siguen planteando desafíos de identificación incluso para los especialistas.

Cuando una fotografía antigua vuelve a plantear preguntas

Hay fotografías de campo cuyo verdadero valor aparece muchos años después de haber sido tomadas.

Durante mis años de trabajo con anfibios amazónicos en San Martín he tenido la oportunidad de observar, fotografiar y manejar numerosas ranas de hoja de la subfamilia Phyllomedusinae. Algunas parecían relativamente fáciles de reconocer en aquel momento. Otras, en cambio, terminaron formando parte de una historia taxonómica mucho más compleja de lo que entonces imaginábamos.

Entre mis archivos conservo fotografías tomadas desde hace más de quince años de grandes Phyllomedusa de San Martín. Al volver a examinarlas hoy, a la luz de trabajos científicos publicados posteriormente, aquellas imágenes adquieren un significado diferente.

Y quizá el mejor ejemplo sea Phyllomedusa chaparroi.

Phyllomedusa chaparroi: una especie que estaba escondida a simple vista

En 2017, Santiago Castroviejo-Fisher, Jörn Köhler, Ignacio De la Riva y José M. Padial describieron formalmente una nueva especie de rana de hoja procedente de los bosques amazónicos del norte del Perú:

Phyllomedusa chaparroi.

La localidad tipo se encuentra en Shucshuyacu, departamento de San Martín, a 537 m s. n. m. El holotipo (MUBI 13986) corresponde a un macho adulto colectado el 25 de marzo de 2010. Otros ejemplares de la serie tipo procedían de otra localidad de San Martín.

Pero lo verdaderamente interesante de la historia no es solamente que se tratara de una nueva especie.

Es que reconocerla mediante su apariencia externa era extraordinariamente difícil.

Los autores determinaron que P. chaparroi era morfológicamente muy similar a Phyllomedusa boliviana y, más sorprendente todavía, indistinguible de Phyllomedusa camba utilizando los caracteres externos cualitativos y cuantitativos estudiados.

Fue el análisis de secuencias de ADN mitocondrial y nuclear el que reveló que se trataba de un linaje evolutivo diferente.

Los análisis filogenéticos situaron a P. chaparroi como hermana de un clado que incluía a P. neildi, P. tarsius y P. trinitatis. Las distancias genéticas del fragmento de 16S analizado fueron de 2,8–4,1 % respecto de esas especies y de 4,5–5,5 % respecto de la morfológicamente críptica P. camba.

Esta historia constituye un magnífico ejemplo de diversidad críptica: especies diferentes evolutivamente que pueden resultar extremadamente difíciles de separar solamente por su apariencia.

Una Phyllomedusa azul en los archivos de 2009

Entre las fotografías de campo se conserva imágenes tomadas en 2009, antes de la descripción formal de Phyllomedusa chaparroi en 2017.

Uno de aquellos individuos presenta una coloración dorsal extraordinariamente oscura, de apariencia azul-grisácea, muy diferente del verde que normalmente asociamos con estas ranas de hoja.

Figura 1. Ejemplar de Phyllomedusa fotografiado por Jose Barrios & Ronald R. Mori Pezo en San Martín, Perú, en 2009. La marcada coloración azul-grisácea de este individuo resulta particularmente llamativa dentro de mi archivo histórico. Su asociación con P. chaparroi debe interpretarse con cautela al tratarse de un registro fotográfico anterior a la descripción de la especie y sin evidencia genética disponible para este individuo. Fotografía: Jose Barrios & Ronald R. Mori Pezo.

Una fotografía histórica puede aportar información extremadamente valiosa, pero no sustituye un ejemplar de referencia ni una secuencia genética. Y esto es particularmente importante en un grupo en el que la propia descripción de P. chaparroi demostró que especies distintas pueden ser prácticamente indistinguibles externamente.

Por esa razón prefiero conservar este registro como lo que realmente es: una observación histórica muy interesante que merece ser documentada, pero no utilizar la fotografía por sí sola para realizar una identificación taxonómica definitiva.

Esa incertidumbre no disminuye su valor.

Al contrario: es precisamente lo que la hace científicamente interesante.

¿Verde de noche y azul de día?

Las fotografías de este ejemplar también recuerdan algo que muchas veces olvidamos cuando revisamos imágenes antiguas: el color que registra una cámara no necesariamente representa exactamente el color percibido por el ojo humano.

La iluminación natural, el flash, el balance de blancos, la exposición y la tecnología de las cámaras digitales utilizadas hace más de una década pueden modificar notablemente la representación del color.

Por eso, aunque la tonalidad azul-grisácea registrada en estas fotografías es extraordinariamente llamativa, sería incorrecto convertir solamente esa característica fotográfica en un carácter diagnóstico.

En taxonomía, una imagen puede plantear una pregunta.

Resolverla normalmente requiere mucho más.

El enigma histórico de Phyllomedusa coelestis

La historia se vuelve todavía más interesante si retrocedemos casi siglo y medio.

Phyllomedusa coelestis fue descrita por Edward Drinker Cope en 1874, a partir de material procedente de Moyobamba, San Martín, Perú.

Es decir, San Martín forma parte de la historia taxonómica de estas ranas desde el siglo XIX.

Durante décadas P. coelestis fue considerada una especie válida y existen registros atribuidos a ella en Perú, Ecuador y Colombia. En Perú se la ha registrado históricamente para Loreto y San Martín.

En mis propios archivos existen fotografías de ejemplares que en su momento fueron identificados como Phyllomedusa coelestis con apoyo de la herpetóloga peruana Lily Rodríguez.

Figura 2. Ejemplar registrado históricamente como Phyllomedusa coelestis en San Martín. Identificación de campo atribuida a Lily Rodríguez. Debido a la discusión taxonómica actual sobre P. coelestis y P. tarsius, estas fotografías se presentan aquí como documentación histórica de aquella identificación y no como una reevaluación taxonómica definitiva. Fotografía: Ronald R. Mori Pezo.

¿Es realmente Phyllomedusa coelestis una especie diferente de P. tarsius?

Una revisión reciente ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que afecta directamente a estos registros históricos.

En su tratamiento de los anfibios de Ecuador, Luis A. Coloma y William E. Duellman (2025) cuestionaron la distinción de Phyllomedusa coelestis respecto de Phyllomedusa tarsius.

Amphibian Species of the World recoge actualmente esta discusión e indica que Coloma y Duellman dudaron de la diferenciación de P. coelestis respecto de P. tarsius.

Esto requiere una precisión importante:

a septiembre de 2026, Phyllomedusa coelestis continúa figurando como especie reconocida en Amphibian Species of the World.

La interpretación más prudente es decir que la validez y diferenciación de P. coelestis respecto de P. tarsius han sido cuestionadas recientemente y el problema merece una reevaluación taxonómica más profunda.

Y esto transforma fotografías antiguas como las mías en documentos todavía más interesantes.

Phyllomedusa tarsius: el otro protagonista
 
Figura 3. Ejemplar compatible con el complejo morfológico de Phyllomedusa tarsius. La identificación basada únicamente en fotografías debe considerarse provisional cuando existen especies morfológicamente próximas. Fotografía: Ronald R. Mori Pezo.

La dificultad para distinguir algunas de estas ranas no es simplemente un problema de aficionados o de fotografías antiguas.

Es un problema científico real.

La propia historia de P. chaparroi demuestra que dos especies pueden parecer prácticamente iguales y, sin embargo, pertenecer a linajes genéticos diferentes.

Esto obliga a integrar morfología, coloración del iris, vocalizaciones, distribución geográfica, datos ecológicos, ejemplares depositados en colecciones científicas y, cuando sea posible, evidencia molecular.

Una característica que puede contar mucho: los ojos

Uno de los caracteres utilizados en la descripción de P. chaparroi fue precisamente la coloración del iris.

Los autores describieron en P. chaparroi un iris marrón rojizo oscuro con diminutas manchas anaranjadas poco definidas, mientras que especies como P. tarsius, P. neildi y P. trinitatis presentan un iris anaranjado con una reticulación oscura más marcada.

Por eso las fotografías antiguas donde el ojo aparece claramente visible pueden adquirir una importancia que el fotógrafo quizá nunca imaginó cuando presionó el obturador.

Figura 4. Phyllomedusa chaparroi mostrando en detalle la característica coloración rojiza oscura del iris. La coloración y el patrón del iris constituyen caracteres útiles en la comparación morfológica con otras especies del género, aunque la identificación taxonómica no debe sustentarse exclusivamente en este rasgo. Fotografía: Ronald R. Mori Pezo.

Y una tercera historia: Callimedusa tomopterna

No todas las ranas de hoja de mis archivos pertenecen al género Phyllomedusa.

Entre mis registros también se encuentra la espectacular:

Callimedusa tomopterna (Cope, 1868).

Figura 5. Callimedusa tomopterna, mostrando la característica coloración anaranjada con barras oscuras de los flancos y superficies ocultas de las extremidades. Fotografía: Ronald R. Mori Pezo.

Esta especie posee una distribución amazónica mucho más amplia, encontrándose en la cuenca alta del Amazonas y la región guayanesa. En Perú existen registros para diversos departamentos amazónicos, incluido San Martín.

Su historia nomenclatural también resulta interesante.

Cope la describió en 1868 como Pithecopus tomopternus. Posteriormente fue ampliamente conocida como Phyllomedusa tomopterna y, tras la reorganización filogenética de los phyllomedusinos realizada por Duellman, Marion y Hedges en 2016, pasó a la combinación actualmente utilizada:

Callimedusa tomopterna.

Pero incluso aquí la historia podría no haber terminado.

Existe evidencia molecular de que lo que actualmente denominamos C. tomopterna podría representar un complejo de especies, por lo que bajo ese nombre podría ocultarse diversidad todavía no descrita.

Otra rana de hoja en los bosques próximos a Tarapoto: Agalychnis hulli

La diversidad de ranas de hoja de los bosques próximos a Tarapoto no termina con los géneros Phyllomedusa y Callimedusa.

Entre mis registros de campo se encuentra también Agalychnis hulli, una llamativa rana arborícola amazónica caracterizada, entre otros rasgos, por sus grandes ojos y la coloración anaranjada de las superficies ocultas de las extremidades.

Figura 6. Agalychnis hulli registrada en el area de la  Asociación Cerro Verde, sector del km 17 de la carretera Tarapoto–Yurimaguas, San Martín, Perú, el 22 de abril de 2017. El ejemplar muestra los grandes ojos de iris claro y pupila vertical, así como la intensa coloración anaranjada de manos, pies y superficies ocultas de las extremidades. Fotografía: Ronald R. Mori Pezo.

He observado esta especie en al menos dos localidades próximas a Tarapoto: San José, aproximadamente en el km 30 de la carretera Tarapoto–Yurimaguas, y en el Centro de Biodiversidad de la Asociación Cerro Verde, aproximadamente en el km 17 de la misma carretera, de donde procede la fotografía presentada aquí.

Estos registros resultan particularmente interesantes porque muestran cómo, en un tramo relativamente corto del gradiente que conecta Tarapoto con los bosques de la Cordillera Escalera y la vertiente amazónica, pueden encontrarse diferentes representantes de las llamadas “ranas de hoja”.

Estas observaciones de campo forman parte de una historia mucho más amplia, construida durante décadas de exploración, descripción y revisión taxonómica de las ranas de hoja amazónicas. La siguiente cronología resume algunos de los hitos que permiten entender cómo ha cambiado nuestro conocimiento sobre estas especies.

San Martín: más de 150 años de preguntas sobre sus ranas de hoja

Si ordenamos esta historia cronológicamente, aparece algo fascinante:

1868 — Cope describe la especie actualmente denominada Callimedusa tomopterna.

1874 — Cope describe Phyllomedusa coelestis con localidad tipo en Moyobamba, San Martín.

1995 — Duellman y Mendelson vuelven a estudiar y redescribir material de P. coelestis.

2009 — En mis actividades de campo en San Martín fotografío ejemplares de grandes Phyllomedusa, incluido el individuo de inusual coloración azul-grisácea conservado en mi archivo.

2010 — Se colecta en Shucshuyacu el ejemplar que posteriormente sería designado holotipo de una especie todavía desconocida para la ciencia.

2016 — La revisión filogenética de Duellman, Marion y Hedges reorganiza los Phyllomedusinae y establece, entre otros cambios, el género Callimedusa.

2017 — Castroviejo-Fisher y colaboradores describen formalmente Phyllomedusa chaparroi, endémica del Perú y conocida con certeza de localidades de la región de Tarapoto, San Martín.

2025 — Coloma y Duellman vuelven a cuestionar la diferenciación de P. coelestis respecto de P. tarsius.

2026 — Volvemos a mirar fotografías tomadas muchos años atrás y descubrimos que todavía pueden plantearnos preguntas.

El verdadero valor de un archivo de campo

Quizá esta sea la enseñanza que más me interesa compartir.

Cuando tomé muchas de estas fotografías no imaginaba que, años después, algunas de las especies cambiarían de género, otras serían descritas como nuevas para la ciencia y otras volverían a ser cuestionadas taxonómicamente.

Por eso nunca deberíamos subestimar un registro de campo.

Una fotografía con fecha y localidad, una grabación de canto, una libreta antigua, coordenadas, medidas, observaciones sobre comportamiento o fotografías de diferentes partes del cuerpo pueden convertirse años después en información extraordinariamente valiosa.

La taxonomía no es una fotografía inmóvil del conocimiento.

Es una hipótesis que continuamente contrastamos con nueva evidencia.

Y la Amazonía peruana todavía conserva muchas historias esperando ser entendidas.

Nota sobre las identificaciones fotográficas

Las identificaciones presentadas en este artículo combinan registros históricos de campo, identificaciones realizadas en su momento por especialistas y literatura científica posterior. Debido a la existencia de especies crípticas dentro de Phyllomedusidae y a las discusiones taxonómicas actualmente existentes, las fotografías históricas que carecen de ejemplares voucher o datos moleculares no se presentan como evidencia taxonómica definitiva.

Esta distinción es especialmente importante en los casos de P. chaparroi, P. tarsius y P. coelestis.

Encontrarlas en campo también permite comprender por qué el nombre común “rana de hoja” puede resultar engañosamente sencillo. Detrás de animales superficialmente parecidos existe una diversidad evolutiva mucho mayor, distribuida actualmente entre distintos géneros y linajes.

Referencias bibliográficas

Castroviejo-Fisher, S., Köhler, J., De la Riva, I., & Padial, J. M. (2017). A new morphologically cryptic species of Phyllomedusa (Anura: Phyllomedusidae) from Amazonian forests of northern Peru revealed by DNA sequences. Zootaxa, 4269(2), 245–264. Artículo en Zootaxa

Cope, E. D. (1868). An examination of the Reptilia and Batrachia obtained by the Orton Expedition to Equador and the Upper Amazon, with notes on other species. Proceedings of the Academy of Natural Sciences of Philadelphia, 20, 96–140.

Cope, E. D. (1874). On some Batrachia and Nematognathi brought from the Upper Amazon by Prof. Orton. Proceedings of the Academy of Natural Sciences of Philadelphia, 26, 120–137.

Duellman, W. E., & Mendelson, J. R. III. (1995). Amphibians and reptiles from northern Departamento Loreto, Peru: taxonomy and biogeography. University of Kansas Science Bulletin, 55, 329–376.

Duellman, W. E., Marion, A. B., & Hedges, S. B. (2016). Phylogenetics, classification, and biogeography of the treefrogs (Amphibia: Anura: Arboranae). Zootaxa, 4104(1), 1–109.

Coloma, L. A., & Duellman, W. E. (2025). Amphibians of Ecuador, Volume 4. [La obra cuestiona la distinción de P. coelestis respecto de P. tarsius; esta interpretación es recogida por Amphibian Species of the World.]

Frost, D. R. Amphibian Species of the World: an Online Reference. American Museum of Natural History. Consultado en septiembre de 2026. Ficha taxonómica de Phyllomedusa chaparroi

Ministerio del Ambiente del Perú. (2019). Situación actual de las especies de anfibios y reptiles del Perú. MINAM. El inventario incluye para San Martín, entre otros phyllomedúsidos, Callimedusa tomopterna, Phyllomedusa chaparroi, P. coelestis y P. tarsius.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Ranitomeya imitator: color, mimetismo y extraordinaria diversidad en una rana dardo endémica del Perú

 Una especie, múltiples apariencias: la historia evolutiva de una de las ranas más fascinantes de San Martín y Loreto

Por Ronald R. Mori Pezo
Ingeniero Ambiental | Especialista en Biodiversidad Amazónica

Una rana que parece muchas especies

Para alguien que observa por primera vez una Ranitomeya imitator de los alrededores de Tarapoto y después encuentra otra en Sauce, Pongo de Cainarachi o el norte de Loreto, la primera impresión podría ser que está frente a especies completamente diferentes.

Algunas poblaciones presentan diseños reticulados o manchados; otras muestran líneas longitudinales; otras poseen bandas intensamente coloreadas; y algunas combinan naranja, negro y azul.

Sin embargo, todas pertenecen a una misma especie:

Ranitomeya imitator (Schulte, 1986).

Actualmente está reconocida como una especie válida de la familia Dendrobatidae, subfamilia Dendrobatinae. Fue descrita originalmente como Dendrobates imitator por Rainer Schulte en 1986. Su localidad tipo se encuentra en el km 33 de la carretera Tarapoto–Yurimaguas, departamento de San Martín, a aproximadamente 550 m de elevación. La especie es endémica del Perú y su distribución conocida comprende principalmente los departamentos de San Martín y Loreto (Frost, 2026).

Esta distribución relativamente restringida contiene, sin embargo, una diversidad fenotípica extraordinaria.

 

Figura 1. Variación geográfica de la coloración y el patrón dorsal de Ranitomeya imitator en el        nororiente del Perú. Se muestran ejemplos representativos de diferentes poblaciones de San Martín y Loreto. Fotografías: Ronald R. Mori Pezo.

¿Por qué se llama imitator?

El nombre resulta especialmente apropiado.

Ranitomeya imitator constituye uno de los ejemplos más estudiados de radiación mimética en vertebrados. Diferentes poblaciones han evolucionado patrones de coloración semejantes a los de otras especies de Ranitomeya con las que comparten determinadas regiones.

Los trabajos realizados sobre esta especie reconocen habitualmente cuatro grandes morfos miméticos, denominados spotted, striped, banded y Varadero (Twomey et al., 2013; Twomey et al., 2014; Twomey et al., 2016).

Estos patrones se relacionan con complejos miméticos que involucran principalmente a R. variabilis, R. summersi y R. fantastica. Estudios de las defensas químicas han encontrado además alcaloides tanto en R. imitator como en sus especies comiméticas, apoyando la interpretación de este sistema dentro del contexto del mimetismo mülleriano, aunque la dirección exacta de la evolución mimética puede ser más compleja que una simple relación modelo–imitador (Stuckert et al., 2014).

En el mimetismo mülleriano, organismos defendidos convergen hacia señales de advertencia similares. De esta manera, el aprendizaje de los depredadores puede beneficiar a los participantes del complejo mimético.

En R. imitator, ese proceso parece haber contribuido a generar una impresionante diversidad geográfica de coloración.

Spotted

El patrón denominado spotted está asociado con poblaciones del entorno de Tarapoto y San José. Un estudio histológico reciente sobre la base celular de la coloración de R. imitator, por ejemplo, utilizó individuos procedentes de Tarapoto como representantes de este morfo (Stuckert et al., 2023).

Figura 2. Ranitomeya imitator registrada por el autor en San Martín. Los patrones manchados o reticulados caracterizan poblaciones asociadas al denominado morfo spotted. Fotografía: Ronald R. Mori Pezo, 2011.

Striped

Hacia el valle del Cainarachi y otros sectores aparecen poblaciones predominantemente lineadas, correspondientes al denominado striped morph.

Twomey et al. (2013) documentaron una transición fenotípica entre poblaciones spotted y striped y encontraron una divergencia considerable del patrón y color entre morfos, aunque la estructura genética no reproduce de manera sencilla esas diferencias fenotípicas.

Posteriormente, Twomey et al. (2016) estudiaron las diferentes zonas de transición de la especie y concluyeron que representan distintos grados dentro de un continuo de divergencia y especiación, donde selección, flujo génico, características fenotípicas y aislamiento reproductivo interactúan de manera compleja. 

Banded

El denominado banded morph está estrechamente asociado en la literatura con la región de Sauce y el complejo mimético con Ranitomeya summersi.

Los estudios de R. imitator han utilizado repetidamente individuos de Sauce como representantes de este patrón; incluso los análisis bioacústicos comparativos utilizaron una población de Sauce para caracterizar el canto del morfo banded (Twomey et al., 2015). 

Varadero: cuando imitator cambia nuevamente de apariencia

Uno de los fenotipos más llamativos corresponde al denominado Varadero morph, caracterizado por una combinación muy contrastante de naranja, negro y azul.

Este morfo forma parte del complejo mimético relacionado con Ranitomeya fantastica y ha sido objeto de estudios particularmente importantes sobre aislamiento reproductivo.

Twomey et al. (2014) estudiaron la zona de transición entre poblaciones striped y Varadero y encontraron que la transición fenotípica ocurre en una escala geográfica estrecha. Sus experimentos también encontraron evidencia de apareamiento preferencial entre individuos semejantes en determinados sectores de la transición, sugiriendo que la divergencia mimética puede contribuir al desarrollo de aislamiento reproductivo.

Este resultado convirtió a R. imitator en un modelo particularmente interesante para estudiar una pregunta evolutiva mucho mayor:

¿puede la selección natural sobre el color contribuir finalmente al origen de nuevas especies?

La respuesta que emerge de estos trabajos no es un simple sí o no. Diferentes zonas de contacto de R. imitator muestran distintos grados de divergencia, razón por la cual posteriormente se propuso estudiarlas como un continuo de especiación (Twomey et al., 2016). 

Chazuta y el Huallaga: donde los patrones se mezclan

Las poblaciones de R. imitator no cambian simplemente de un morfo a otro siguiendo fronteras perfectamente definidas.

Twomey et al. (2013) encontraron una zona de transición con fenotipos mixtos, mientras que investigaciones posteriores analizaron diferentes transectos de contacto entre los principales morfos.

Particularmente interesante es la transición entre los fenotipos banded y striped en el corredor del Huallaga.

Esto coincide con algo que he podido observar durante años en campo: en sectores asociados al área de Chazuta y el Huallaga aparecen individuos de R. imitator con una sorprendente diversidad de diseños, incluyendo combinaciones que resultan difíciles de colocar visualmente dentro de uno de los cuatro morfos clásicos.



Figura 6. Variación fenotípica observada en Ranitomeya imitator en el sector del Huallaga, San Martín. Las fotografías ilustran la considerable variación individual que puede encontrarse en áreas próximas a zonas de transición documentadas científicamente. La apariencia externa por sí sola no permite determinar el grado de intercambio genético entre individuos o poblaciones. Fotografías y observaciones de campo: Ronald R. Mori Pezo.

Jeberos y las tierras bajas de Loreto

La distribución aceptada actualmente de R. imitator comprende bosques amazónicos de San Martín y Loreto, y la especie es considerada endémica del Perú (Frost, 2026).

No solo cambia el color: también cambia el canto

La variación geográfica de R. imitator también ha sido estudiada acústicamente.

Twomey, Mayer y Summers (2015) analizaron cantos de individuos pertenecientes a los cuatro grandes morfos. El estudio incluyó poblaciones de Sauce, San José y diferentes sectores de Varadero, entre otras localidades de San Martín y Loreto.

En general, las diferencias acústicas entre morfos fueron relativamente débiles, aunque se encontraron algunas excepciones. Por ejemplo, hubo diferencias en la tasa de pulsos entre los morfos striped y banded. Los autores concluyeron que la variación del canto no corresponde de manera simple a la extraordinaria divergencia del patrón de coloración.

El trabajo proporciona además espectrogramas comparativos de los cuatro morfos, incluyendo ejemplares de Varadero, Sauce y San José. 

Una familia extraordinaria: cuidado biparental

La historia de R. imitator se vuelve todavía más interesante cuando dejamos de mirar sus colores y observamos cómo reproduce.

Brown, Morales y Summers (2010) demostraron que esta especie presenta un sistema excepcional de cuidado biparental asociado con monogamia, relacionando la evolución de este comportamiento con el uso de pequeños cuerpos de agua para el desarrollo larvario.

En este sistema, el cuidado de las crías requiere inversión de ambos progenitores y está asociado a la alimentación de los renacuajos mediante huevos tróficos. La utilización de pequeños depósitos de agua aumenta la necesidad de cuidado parental intensivo, ofreciendo una explicación ecológica para la evolución de este extraordinario sistema social (Brown et al., 2010).

Por eso R. imitator no es científicamente extraordinaria solamente por sus colores.

Es también una especie importante para estudiar:

mimetismo, selección natural, comportamiento reproductivo, cuidado parental, comunicación acústica y procesos tempranos de especiación.

Color que también funciona como advertencia

La extraordinaria coloración de estas ranas no es solamente ornamental.

Los dendrobátidos pueden obtener diferentes alcaloides defensivos a partir de componentes de su dieta, y R. imitator ha sido estudiada específicamente en el contexto de sus defensas químicas y de las especies con las cuales comparte patrones miméticos.

Stuckert et al. (2014) compararon poblaciones de R. imitator y sus comiméticos en Varadero, Pongo de Cainarachi, Tarapoto y Sauce. Encontraron diferencias en los perfiles de alcaloides y, en la mayoría de las poblaciones estudiadas, R. imitator presentó mayor cantidad total de alcaloides que las especies utilizadas para la comparación.

Es un detalle especialmente importante porque demuestra que llamar a R. imitator “imitadora” no significa que sea simplemente una especie indefensa copiando a otra.

Estamos frente a un sistema evolutivo considerablemente más complejo.

La variación que encontramos dentro de las propias poblaciones

Lorioux-Chevalier, Tuanama Valles, Gallusser, Mori Pezo y Chouteau (2023) estudiaron la variación de las señales de advertencia en especies simpátricas de Ranitomeya de San Martín y Loreto. Ronald Mori Pezo participó como coautor, afiliado al Instituto de Investigación Biológica de las Cordilleras Orientales (INIBICO), Tarapoto.

La investigación mostró que tanto la variación de las señales de advertencia como el grado de convergencia mimética pueden cambiar considerablemente entre localidades.

Algunas localidades mostraron alta variabilidad y poca convergencia, mientras que en otras los fenotipos fueron mucho más uniformes y la semejanza mimética elevada. Además, la variación estuvo presente dentro de las localidades y en algunos casos se solapó entre poblaciones, formando patrones más continuos de variación (Lorioux-Chevalier et al., 2023).

Los autores encontraron asimismo que la coloración fue menos variable que otros componentes del patrón, planteando que el color podría tener especial importancia dentro de la señal utilizada frente a depredadores. 

De la experiencia de campo a la investigación científica

Mi relación con estas ranas no comenzó con esta entrada de blog.

Durante años he tenido la oportunidad de observar y documentar dendrobátidos en diferentes sectores de la Amazonía peruana, particularmente en San Martín y Loreto. En el caso de Ranitomeya imitator, mi archivo fotográfico reúne individuos procedentes de diferentes poblaciones y paisajes, incluyendo registros de Tarapoto y sus alrededores, el corredor del Huallaga, Sauce, Pongo de Cainarachi, Chazuta, Jeberos y sectores de Loreto.

Estas observaciones de campo constituyen experiencias personales y no deben interpretarse automáticamente como delimitaciones taxonómicas o poblacionales. Sin embargo, ofrecen una oportunidad extraordinaria para documentar visualmente la variación que investigaciones genéticas, fenotípicas y conductuales vienen estudiando durante décadas.

Parte de esa trayectoria terminó conectándose directamente con la investigación científica.

En 2023 participé como coautor en el trabajo de Lorioux-Chevalier et al. sobre variación de señales de advertencia en Ranitomeya. Además, posteriormente brindé apoyo logístico al proyecto que investigó aislamiento reproductivo y diversificación en ranas miméticas peruanas; dicha contribución, junto con la de otros miembros de INIBICO, está reconocida expresamente en los agradecimientos del artículo publicado en Scientific Reports en 2024.

Esta distinción es importante: en el trabajo de 2023 participé como coautor; en el de 2024 mi contribución aparece reconocida en los agradecimientos por apoyo logístico.

Una especie excepcional para comprender la evolución

Pocas especies permiten conectar tantas historias en un organismo de apenas unos centímetros.

Ranitomeya imitator permite estudiar cómo las señales de advertencia evolucionan, cómo diferentes especies pueden converger visualmente, cómo poblaciones de una misma especie divergen, cómo aparecen zonas de transición, cómo el comportamiento puede contribuir al aislamiento reproductivo y cómo una estrategia reproductiva altamente especializada puede favorecer cuidados parentales extraordinariamente complejos.

Pero para quienes hemos tenido la oportunidad de observar estas ranas en los bosques de San Martín y Loreto existe también una dimensión mucho más sencilla:

cada población puede volver a sorprendernos.

Una rana observada cerca de Tarapoto puede parecer completamente diferente de otra encontrada al otro lado del Huallaga, en el valle del Cainarachi o en los bosques de Loreto.

Y aun así pertenecen a la misma extraordinaria historia evolutiva.

Quizás por eso, casi cuarenta años después de su descripción, el nombre elegido por Schulte continúa pareciendo especialmente acertado:

Ranitomeya imitator.

¿Cómo reconocer a Ranitomeya imitator en campo?

A pesar de su extraordinaria variación de coloración, existen varios caracteres que permiten distinguir Ranitomeya imitator de otras especies semejantes. Los adultos son ranas pequeñas, de menos de 20 mm de longitud rostro-cloaca, con piel dorsal lisa, primer dedo de la mano muy reducido respecto al segundo, discos de los dedos II–IV notablemente expandidos, ausencia de membrana interdigital en los pies y, en muchas poblaciones, una reticulación clara sobre las extremidades y la superficie ventral (Brown et al., 2011).

Sin embargo, muchos de esos caracteres son poco prácticos para alguien que observa una rana viva durante una caminata. En campo existen señales mucho más útiles.

Una de las diferencias clásicas entre R. imitator y R. variabilis se encuentra justamente sobre las narinas.

En R. imitator normalmente aparecen dos manchas negras separadas asociadas a las narinas. El patrón claro que queda entre ellas puede dar visualmente la impresión de que la marca anterior está “partida en dos”, exactamente como tú la describes en campo. En algunos ejemplares estas manchas pueden llegar a fusionarse y formar una figura semejante a una “U”.

En cambio, Ranitomeya variabilis presenta típicamente una sola mancha negra en el extremo del hocico. Brown et al. (2011) utilizan precisamente esta característica para separar ambas especies.

Esto me parece excelente para el blog porque podemos mostrarlo con tus propias fotografías:












El canto: probablemente la herramienta de campo más útil

Brown et al. (2011) describen el canto de R. imitator como un trino fuerte y musical, bastante más audible que los cantos tipo zumbido de varias especies con las que forma complejos miméticos. Los autores señalan incluso que puede escucharse a más de cinco metros de distancia.

En su descripción bioacústica, las notas duran aproximadamente 0.44–1.07 segundos y son emitidas aproximadamente 7–11 veces por minuto

Observación de campo — Ronald R. Mori Pezo: En mi experiencia, el canto constituye una de las formas más rápidas de reconocer R. imitator en campo. Antes de observar al individuo, muchas veces su vocalización permite saber que la especie está presente. El patrón cefálico, especialmente las dos manchas oscuras asociadas a las narinas, constituye después una señal visual muy útil para diferenciarla de R. variabilis.

R. imitator frente a R. variabilis

En los morfos spotted y striped de R. imitator, la semejanza con R. variabilis forma precisamente parte del sistema mimético. Brown et al. (2011) señalan como caracteres particularmente útiles:

  • R. imitator: dos manchas negras asociadas a las narinas.
  • R. variabilis: una sola mancha negra sobre el hocico.
  • El canto de R. imitator es un trino musical relativamente fuerte.
  • El canto de R. variabilis es considerablemente más discreto y tipo zumbido.

R. imitator frente a R. summersi

Aquí el color tampoco basta.

Las poblaciones banded de R. imitator pueden parecerse muchísimo a R. summersi, particularmente alrededor de Sauce y Chazuta. La propia clave de Brown et al. advierte que en este complejo mimético la identificación puede resultar difícil sin datos del canto.

Dos caracteres externos ayudan:

En R. imitator la gran mancha negra de la cabeza suele ser ovoide, mientras que en R. summersi tiende a presentar una forma más pentagonal. Además, R. summersi presenta típicamente un par de manchas negras gulares, que están ausentes en R. imitator



R. imitator frente a R. fantastica

Aquí tenemos que ser más cuidadosos porque existen varios fenotipos de R. fantastica.

El propio Brown et al. (2011) muestra poblaciones donde R. imitator, R. variabilis y R. fantastica son extraordinariamente similares, incluyendo poblaciones de Varadero y Pongo de Cainarachi. En Varadero incluso documentan un gradiente de individuos de R. imitator que se asemejan a diferentes especies comiméticas.

Eso significa que en ese complejo no recomendaría al turista identificar exclusivamente por color.

Aquí adquieren mucho más peso:

canto + localidad general + patrón cefálico + morfología completa.

Ranitomeya imitator frente a Ranitomeya sirensis

Brown et al. (2011) reconoce que particularmente el morph striped de R. imitator puede parecerse morfológicamente a algunos morfos de R. sirensis. Para diferenciarlas, señalan que R. imitator carece de la mancha ventral amarilla y de las marcas claras axilares e inguinales típicas de muchas poblaciones de R. sirensis.

Y además aquí aparece precisamente el problema que tú mencionas: el canto no debe utilizarse aislado de la distribución.

Una fuente especializada no primaria describe incluso el canto de R. sirensis como muy semejante al de R. imitator. Pero para nuestro artículo no usaría esa fuente como evidencia principal. Primero quiero localizar y revisar la literatura bioacústica original de sirensis antes de afirmar formalmente el grado de similitud acústica.

R. sirensis actualmente engloba formas que históricamente fueron llamadas lamasi y biolat, y su distribución es mucho más meridional y extensa que la de R. imitator. Brown et al. documentan material de R. sirensis desde Huánuco, incluyendo Tingo María, además de otras regiones del Perú.

Entonces, ¿cuál sería una identificación profesional?

Claves prácticas para reconocer Ranitomeya imitator

1. Escuchar primero.
El macho produce un trino musical relativamente fuerte, característico de la especie y muy útil para localizarla e identificarla en numerosas poblaciones (Brown et al., 2011).

2. Observar el hocico.
Dos manchas negras asociadas a las narinas son características frecuentes de R. imitator; R. variabilis presenta típicamente una sola mancha negra anterior (Brown et al., 2011).

3. Mirar la cabeza y garganta.
Frente a R. summersi, la mancha cefálica de R. imitator suele ser ovoide y carece del par de manchas gulares negras típicas de summersi (Brown et al., 2011).

4. Revisar vientre, axilas e ingles.
Algunos morfos de R. sirensis pueden parecerse a R. imitator, pero suelen presentar una mancha ventral amarilla o rojiza y marcas claras axilares/inguinales ausentes en R. imitator (Brown et al., 2011).

5. Nunca ignorar la localidad.
Debido al mimetismo y a la enorme variabilidad geográfica, el lugar general donde se observa el individuo constituye información esencial para interpretar los caracteres morfológicos.

6. No confiar únicamente en el color.
Los propios revisores del género advierten que R. imitator no posee un único carácter morfológico diagnóstico que funcione en absolutamente todos sus morfos (Brown et al., 2011). 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Brown, J. L., Twomey, E., Amézquita, A., de Souza, M. B., Caldwell, J. P., Lötters, S., von May, R., Melo-Sampaio, P. R., Mejía-Vargas, D., Pérez-Peña, P., Pepper, M., Poelman, E. H., Sanchez-Rodriguez, M., & Summers, K. (2011). A taxonomic revision of the Neotropical poison frog genus Ranitomeya (Amphibia: Dendrobatidae). Zootaxa, 3083(1), 1–120. https://doi.org/10.11646/zootaxa.3083.1.1 

Brown, J. L., Morales, V., & Summers, K. (2010). A key ecological trait drove the evolution of biparental care and monogamy in an amphibian. The American Naturalist, 175(4), 436–446. https://doi.org/10.1086/650727

Frost, D. R. (2026). Ranitomeya imitator (Schulte, 1986). Amphibian Species of the World: an Online Reference. American Museum of Natural History, New York.

Lorioux-Chevalier, U., Tuanama Valles, M., Gallusser, S., Mori Pezo, R., & Chouteau, M. (2023). Unexpected colour pattern variation in mimetic frogs: implication for the diversification of warning signals in the genus Ranitomeya. Royal Society Open Science, 10, 230354. https://doi.org/10.1098/rsos.230354

Stuckert, A. M. M., Saporito, R. A., Venegas, P. J., & Summers, K. (2014). Alkaloid defenses of co-mimics in a putative Müllerian mimetic radiation. BMC Evolutionary Biology, 14, 76. https://doi.org/10.1186/1471-2148-14-76

Twomey, E., Yeager, J., Brown, J. L., Morales, V., Cummings, M., & Summers, K. (2013). Phenotypic and genetic divergence among poison frog populations in a mimetic radiation. PLoS ONE, 8(2), e55443. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0055443

Twomey, E., Vestergaard, J. S., & Summers, K. (2014). Reproductive isolation related to mimetic divergence in the poison frog Ranitomeya imitator. Nature Communications, 5, 4749. https://doi.org/10.1038/ncomms5749

Twomey, E., Mayer, M., & Summers, K. (2015). Intraspecific call variation in the mimic poison frog Ranitomeya imitator. Herpetologica, 71(4), 252–259. https://doi.org/10.1655/HERPETOLOGICA-D-15-00004

Twomey, E., Vestergaard, J. S., Venegas, P. J., & Summers, K. (2016). Mimetic divergence and the speciation continuum in the mimic poison frog Ranitomeya imitator. The American Naturalist, 187(2), 205–224. https://doi.org/10.1086/684439

Lorioux-Chevalier et al. (2024). The importance of reproductive isolation in driving diversification and speciation within Peruvian mimetic poison frogs (Dendrobatidae). Scientific Reports