domingo, 13 de septiembre de 2026

Ranitomeya variabilis: Spotted y Striped, identificación, ecología y variación geográfica en San Martín, Perú

 Dos apariencias extraordinariamente diferentes en una pequeña rana dardo de la Amazonía peruana

Por Ronald R. Mori Pezo
Ingeniero Ambiental | Especialista en Biodiversidad Amazónica

UNA RANA, DOS APARIENCIAS MUY DIFERENTES

Entre las pequeñas ranas dardo que habitan los bosques de San Martín, Ranitomeya variabilis (Zimmermann & Zimmermann, 1988) es una de las especies que mejor demuestra que el color, por sí solo, no siempre es suficiente para identificar una Ranitomeya.

En diferentes sectores de la Amazonía peruana podemos encontrar individuos con apariencias sorprendentemente distintas. Algunas poblaciones presentan un patrón dorsal manchado, amarillo o amarillo verdoso sobre negro; otras, principalmente asociadas a tierras bajas, presentan un patrón listado, con líneas amarillas a anaranjadas sobre un fondo predominantemente oscuro.

Estudios recientes sobre diversificación fenotípica han trabajado con poblaciones de R. variabilis denominadas San José (“Spotted”) y Varadero (“Striped”), representativas de dos patrones contrastantes de coloración (Lorioux-Chevalier et al., 2024).

Pero detrás de estas diferencias de color existe una historia mucho más interesante.

Durante años de recorridos de campo en San Martín he podido observar y fotografiar R. variabilis en diferentes localidades y ambientes. Esta experiencia me ha permitido reconocer características que resultan especialmente útiles cuando necesitamos diferenciarla de otras especies similares, particularmente Ranitomeya imitator.

¿Qué ocurre cuando encontramos una pequeña Ranitomeya en medio del bosque y no está cantando?

Allí comienza una de las partes más interesantes de su identificación.

Figura 1. Ranitomeya variabilis, patrón Spotted, registrada en Taytayacu, San Martín, Perú. Obsérvese el patrón dorsal formado por grandes manchas oscuras sobre un fondo amarillo verdoso, característico de los individuos Spotted documentados durante estos recorridos. Fotografía: Ronald R. Mori Pezo.

¿CÓMO IDENTIFICAR RANITOMEYA VARIABILIS EN CAMPO?

La extraordinaria semejanza entre Ranitomeya variabilis y algunas poblaciones de Ranitomeya imitator puede representar un verdadero desafío de identificación para quien recién comienza a observar estas pequeñas ranas en campo. Esta similitud no es casual: ambas especies forman parte de sistemas de mimetismo mülleriano en diferentes sectores de su distribución (Brown et al., 2011).

Con experiencia, sin embargo, existen características que permiten diferenciarlas rápidamente. La primera herramienta es el canto. Las vocalizaciones de R. variabilis y R. imitator presentan diferencias acústicas reconocibles, y experimentos de reproducción de llamadas han demostrado que incluso las propias ranas discriminan entre ambas señales (Brown et al., 2011; Twomey et al., 2014).

¿Pero qué hacemos cuando la rana no canta?

Aquí es importante distinguir entre los dos grandes patrones de R. variabilis, porque Spotted y Striped no se identifican visualmente de la misma manera.

ECOTIPO SPOTTED — TIERRAS ALTAS

En las poblaciones Spotted próximas a Tarapoto utilizo principalmente dos herramientas:

1. El canto, cuando el individuo está vocalizando.

2. La mancha negra única sobre el hocico, cuando permanece en silencio.

Brown et al. (2011) señalan que todas las formas de R. variabilis presentan una gran mancha negra sobre el hocico, situada anteriormente a los ojos. En las poblaciones Highland o Spotted, esta característica resulta especialmente útil para distinguirlas de poblaciones miméticas de R. imitator, en las que el patrón oscuro de la región anterior de la cabeza aparece dividido.

En la práctica, cuando un individuo Spotted permanece silencioso, esta mancha constituye una de las señales visuales que utilizo con mayor frecuencia para confirmar su identidad.

La presencia de bromelias como Guzmania y Aechmea no constituye por sí sola un carácter diagnóstico, pero sí representa una importante pista ecológica para localizar poblaciones de R. variabilis en el bosque.

ECOTIPO STRIPED — TIERRAS BAJAS

En las poblaciones Striped utilizo tres características complementarias:

1. El canto.

Cuando el individuo vocaliza, la llamada constituye una de las primeras herramientas para reconocer la especie.

2. La característica “Y” negra sobre el dorso.

Brown et al. (2011) describen para el Lowland morph de R. variabilis líneas dorsolaterales, mediodorsales y laterales estrechas y amarillas. La línea mediodorsal suele terminar alrededor de la región axilar, generando una característica configuración negra semejante a una “Y” sobre el dorso.

Esta estructura constituye una de las características visuales más fáciles de reconocer en campo en los individuos Striped que he observado en San Martín.

3. La gran mancha negra sobre el hocico.

Brown et al. (2011) describen en R. variabilis una gran mancha negra sobre la región anterior del hocico, carácter particularmente útil en la comparación con poblaciones miméticas de R. imitator.

Por ello, cuando encuentro un individuo Striped silencioso, observo principalmente la combinación Y dorsal + gran mancha negra anterior del hocico.

UNA REGLA PRÁCTICA PARA RECORDAR

Spotted: 🎵 canto → si no canta → ⚫ mancha negra única del hocico.

Striped: 🎵 canto → si no canta → Y dorsal + ⚫ patrón negro anterior de la cabeza.

Pista ecológica: la presencia de bromelias como Guzmania y Aechmea puede ayudar a orientar la búsqueda de R. variabilis, pero no constituye por sí sola un carácter diagnóstico.

Ningún carácter debería interpretarse de manera completamente aislada cuando existen dudas. La localidad, el patrón completo del individuo y otros caracteres morfológicos continúan siendo importantes para una identificación responsable.

Figura 2. Caracteres útiles para la identificación de Ranitomeya variabilis en campo. A) Patrón Striped: se observa la característica configuración oscura en forma de “Y” sobre el dorso. B) Patrón Spotted: vista lateral que permite observar la gran mancha negra de la región anterior del hocico, carácter útil en la comparación con poblaciones miméticas de R. imitator (Brown et al., 2011). Fotografías: Ronald R. Mori Pezo.

SPOTTED Y STRIPED: DOS PATRONES MUY DIFERENTES

Las fotografías anteriores permiten apreciar una de las características más llamativas de Ranitomeya variabilis: su marcada variación geográfica.

En sectores próximos a Tarapoto he documentado poblaciones con patrón Spotted, caracterizadas por grandes manchas oscuras sobre un fondo amarillo a amarillo verdoso. En tierras bajas de San Martín he registrado individuos con patrón Striped, en los que predominan líneas longitudinales amarillas o anaranjadas sobre un fondo oscuro.

Estas diferencias pueden ser tan marcadas que, para una persona que observa ambas formas por primera vez, podrían parecer especies diferentes.

Precisamente esta variación fue una de las razones por las que la historia taxonómica de R. variabilis resultó durante años particularmente compleja.

UNA HISTORIA TAXONÓMICA QUE EXPLICA SU EXTRAORDINARIA VARIACIÓN

Ranitomeya variabilis fue descrita originalmente como Dendrobates variabilis por Zimmermann & Zimmermann en 1988. Por esta razón, en publicaciones antiguas la especie puede encontrarse bajo el nombre Dendrobates variabilis, mientras que la literatura moderna la reconoce dentro del género Ranitomeya.con localidad tipo general en el departamento de San Martín. Posteriormente, Henle (1992) restringió la localidad tipo al km 27 de la carretera Tarapoto–Yurimaguas. Más adelante, la especie fue transferida al género Ranitomeya (Grant et al., 2006).

Durante muchos años, las poblaciones manchadas de tierras altas y determinadas poblaciones listadas de tierras bajas fueron interpretadas de manera diferente. La revisión taxonómica de Brown et al. (2011), basada en caracteres morfológicos, genéticos, geográficos y bioacústicos, amplió el concepto de R. variabilis e integró dentro de la especie poblaciones de tierras bajas que anteriormente habían sido relacionadas con R. ventrimaculataLa ampliación del concepto de R. variabilis permitió integrar poblaciones de tierras bajas que anteriormente habían sido relacionadas con R. ventrimaculata, explicando así parte de la extraordinaria diversidad de patrones que actualmente reconocemos dentro de la especie.

Esto explica por qué hoy podemos encontrar bajo el nombre R. variabilis individuos con apariencias aparentemente tan diferentes como los patrones Spotted y Striped mostrados en este artículo.

DE TARAPOTO A LAS TIERRAS BAJAS

Tarapoto ocupa un lugar especialmente importante en la historia de Ranitomeya variabilis. La localidad tipo de la especie, inicialmente señalada de manera general para el departamento de San Martín, fue posteriormente restringida al km 27 de la carretera Tarapoto–Yurimaguas.

Durante mis recorridos de campo he documentado individuos con patrón Spotted en diferentes sectores próximos a Tarapoto y a lo largo de la carretera Tarapoto–Yurimaguas. En contraste, en las tierras bajas de San Martín he registrado poblaciones con patrón Striped.

Esta transición geográfica permite observar cómo una misma especie puede presentar cambios fenotípicos muy marcados a lo largo del paisaje amazónico.

En la revisión de Brown et al. (2011), incluso se incluyen registros de poblaciones de tierras bajas de San Martín que hoy forman parte del concepto ampliado de R. variabilis.

BROMELIAS, FITOTELMATA Y EL MICROHÁBITAT DE RANITOMEYA VARIABILIS

Para comprender a Ranitomeya variabilis no basta con observar su coloración. También debemos mirar las plantas y los pequeños cuerpos de agua que forman parte de su mundo.

Las fitotelmata son pequeñas acumulaciones de agua retenidas en estructuras vegetales, como las axilas de determinadas plantas. Para una rana de apenas unos centímetros, estos diminutos depósitos pueden convertirse en verdaderos ambientes acuáticos donde ocurre una parte fundamental de su ciclo reproductivo.

Ranitomeya variabilis utiliza fitotelmata para la reproducción. Los huevos pueden ser depositados asociados a estos pequeños cuerpos de agua y, después de la eclosión, los machos transportan los renacuajos sobre el dorso hacia fitotelmata donde continuarán su desarrollo (Schulte et al., 2011; Schulte & Lötters, 2014).

Estudios recientes indican además una asociación frecuente de R. variabilis con bromelias para la oviposición, diferenciándose ecológicamente de R. imitator, que utiliza con frecuencia plantas como Heliconia y Xanthosoma (Lorioux-Chevalier et al., 2024).

En mis recorridos de campo he observado esta relación de R. variabilis con bromelias de los géneros Guzmania y Aechmea. Sin embargo, las observaciones realizadas en poblaciones Striped de tierras bajas muestran algo particularmente interesante.

En mis recorridos de campo he observado esta relación de R. variabilis con bromelias de los géneros Guzmania y Aechmea. En poblaciones Striped de tierras bajas, también he encontrado directamente individuos asociados a Xanthosoma a nivel del suelo.

Durante trabajos de campo en estas poblaciones, los individuos fueron observados y colectados directamente en estas plantas. Por ello, este registro corresponde a una observación directa de uso de microhábitat, y no a una inferencia basada únicamente en la presencia de Xanthosoma en el bosque.

Esta observación es especialmente interesante porque complementa el patrón general descrito en la literatura y demuestra la importancia de documentar la historia natural directamente en campo.

Figura 3. Ranitomeya variabilis asociada a una bromelia durante observaciones de campo en San Martín, Perú. Las axilas de estas plantas pueden acumular pequeños volúmenes de agua y formar fitotelmata utilizadas por diversas especies de Ranitomeya. Fotografía: Ronald R. Mori Pezo.

PEQUEÑOS DEPÓSITOS DE AGUA, GRANDES DECISIONES

Después de la eclosión, los machos transportan los renacuajos sobre el dorso hacia pequeñas fitotelmata, donde pueden depositarlos individualmente. Este comportamiento parental reduce algunos riesgos, pero obliga al adulto a evaluar cuidadosamente los lugares donde dejará a su descendencia.

Los renacuajos de R. variabilis pueden presentar comportamiento depredador y caníbal bajo determinadas condiciones, por lo que compartir una pequeña fitotelmata puede representar un riesgo considerable.

Experimentos realizados con la especie demostraron que los adultos son capaces de detectar señales químicas presentes en el agua y utilizar esta información para evaluar sitios de deposición (Schulte et al., 2011). Investigaciones posteriores mostraron que las decisiones parentales pueden variar dependiendo de qué tipo de renacuajo se encuentre ocupando previamente la fitotelmata (Schulte & Lötters, 2014).

En otras palabras, el pequeño volumen de agua acumulado entre las hojas de una planta no es seleccionado al azar: para una Ranitomeya, puede representar una decisión determinante para la supervivencia de su descendencia.















Figura 4. Ranitomeya variabilis utilizando una bromelia como microhábitat durante observaciones realizadas en San Martín, Perú. Fotografía: Ronald R. Mori Pezo.

CUANDO EL MONITOREO CONSTANTE REVELA ALGO NUEVO

Una de las razones por las que considero indispensable regresar continuamente a los mismos espacios es sencilla: un lugar nunca termina de mostrarnos toda su biodiversidad en una sola visita.

Durante un monitoreo reciente realizado en nuestro ZIRA, en las proximidades de Tarapoto, encontramos numerosos renacuajos de diferentes Ranitomeya. Pero durante el recorrido ocurrió algo especialmente significativo.

Registramos Ranitomeya variabilis dentro del área.

Considerábamos posible su presencia debido a las características del hábitat y a la disponibilidad de microhábitats adecuados, pero hasta ese momento no habíamos conseguido documentarla dentro del ZIRA.

Este registro amplía nuestro conocimiento local del conjunto de especies que utilizan el área y refuerza una idea fundamental del monitoreo de fauna: la ausencia de un registro no necesariamente significa ausencia de la especie.

Regresar, observar, escuchar y documentar permite construir progresivamente una imagen mucho más completa de la biodiversidad de un lugar.

Figura 5. Ranitomeya variabilis registrada durante un monitoreo reciente en nuestro ZIRA, en las proximidades de Tarapoto, San Martín. Este constituye el primer registro que logramos documentar de la especie dentro del área monitoreada. Fotografía: Ronald R. Mori Pezo.

DE LA OBSERVACIÓN DE CAMPO A LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

Mi relación con la biodiversidad amazónica y con los anfibios de San Martín no comenzó con las investigaciones recientes sobre Ranitomeya.

Mi vinculación documentada con el trabajo de biodiversidad en Tarapoto se remonta al menos a 2009, cuando participé como autor en la publicación “Una visita al Centro de Capacitación y Reproducción de la Biodiversidad Amazónica – Pukalluichu en Tarapoto, Perú”, vinculada al trabajo desarrollado por URKU Estudios Amazónicos en la microcuenca de la quebrada Shilcayo (Gonzales et al., 2009).

Aquella publicación documentó mi participación temprana en actividades vinculadas al Centro Pukalluichu y al trabajo de divulgación y manejo de biodiversidad amazónica desarrollado en Tarapoto.

Años después, esa experiencia de campo se conectó directamente con investigaciones sobre evolución y mimetismo en Ranitomeya.

En 2023 participé como coautor del estudio “Unexpected colour pattern variation in mimetic frogs: implication for the diversification of warning signals in the genus Ranitomeya”, publicado en Royal Society Open Science junto con Ugo Lorioux-Chevalier, Mario Tuanama Valles, Stephanie Gallusser y Mathieu Chouteau.

El estudio analizó la variación de los patrones de advertencia en sistemas miméticos de Ranitomeya y encontró una diversidad fenotípica mayor de la esperada en determinadas poblaciones, aportando información sobre cómo estas señales pueden diversificarse geográficamente (Lorioux-Chevalier et al., 2023).

Para mí, estas publicaciones representan dos momentos muy diferentes de una misma trayectoria: los primeros años de trabajo con biodiversidad amazónica en Tarapoto y, posteriormente, la participación directa en investigaciones científicas sobre algunas de las ranas que durante años he observado en campo.

CONSERVAR LOS PEQUEÑOS ESPACIOS DONDE SE REPRODUCE

Para especies tan pequeñas como Ranitomeya variabilis, conservar el bosque significa también conservar estructuras que a primera vista pueden parecer insignificantes: bromelias, plantas con axilas capaces de acumular agua, hojarasca, pequeños cuerpos de agua y condiciones adecuadas de humedad.

La pérdida o modificación de estos microhábitats puede reducir directamente la disponibilidad de sitios utilizados para reproducción, refugio y desarrollo larval.

Documentar dónde aparecen estas ranas, qué plantas utilizan y cómo varían sus poblaciones a lo largo del paisaje permite comprender mejor su ecología y contribuye a valorar espacios que muchas veces pasan desapercibidos.

UNA ESPECIE QUE TODAVÍA TIENE MUCHO QUE CONTARNOS

Desde los individuos Spotted próximos a Tarapoto hasta las poblaciones Striped de tierras bajas, Ranitomeya variabilis demuestra que incluso una rana de pocos centímetros puede guardar una extraordinaria historia de evolución, mimetismo, comportamiento y adaptación.

Para mí, observar nuevamente estas poblaciones y continuar documentándolas representa también una oportunidad de conectar años de experiencia de campo con nuevas preguntas sobre la biodiversidad amazónica.

Y probablemente eso sea lo más interesante del trabajo de campo: cada regreso al bosque puede revelar algo que antes no habíamos visto.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Brown, J. L., Twomey, E., Amézquita, A., de Souza, M. B., Caldwell, J. P., Lötters, S., von May, R., Melo-Sampaio, P. R., Mejía-Vargas, D., Perez-Peña, P., Pepper, M., Poelman, E. H., Sanchez-Rodriguez, M., & Summers, K. (2011). A taxonomic revision of the Neotropical poison frog genus Ranitomeya (Amphibia: Dendrobatidae). Zootaxa, 3083(1), 1–120. https://doi.org/10.11646/zootaxa.3083.1.1

Frost, D. R. (2026). Ranitomeya variabilis (Zimmermann & Zimmermann, 1988). In Amphibian Species of the World: An Online Reference. American Museum of Natural History, New York, USA.

Gonzales F., H., Mori P., R., Pinedo R., R., Tapullima S., M., Tapullima A., E., & Tapullima A., A. (2009). Una visita al Centro de Capacitación y Reproducción de la Biodiversidad Amazónica – Pukalluichu en Tarapoto, Perú. Sistemas Agroecológicos y Modelos Biomatemáticos, 2(2), 44–49.

Grant, T., Frost, D. R., Caldwell, J. P., Gagliardo, R., Haddad, C. F. B., Kok, P. J. R., Means, D. B., Noonan, B. P., Schargel, W. E., & Wheeler, W. C. (2006). Phylogenetic systematics of dart-poison frogs and their relatives (Amphibia: Athesphatanura: Dendrobatidae). Bulletin of the American Museum of Natural History, 299, 1–262. https://doi.org/10.1206/0003-0090(2006)299[1:PSODFA]2.0.CO;2

Lorioux-Chevalier, U., Tuanama Valles, M., Gallusser, S., Mori Pezo, R., & Chouteau, M. (2023). Unexpected colour pattern variation in mimetic frogs: implication for the diversification of warning signals in the genus Ranitomeya. Royal Society Open Science, 10(6), 230354. https://doi.org/10.1098/rsos.230354

Lorioux-Chevalier, U., Chouteau, M., & Roland, A.-B. (2024). The importance of reproductive isolation in driving diversification and speciation within Peruvian mimetic poison frogs (Dendrobatidae). Scientific Reports, 14, 19803. https://doi.org/10.1038/s41598-024-70744-5

Schulte, L. M., Yeager, J., Schulte, R., Veith, M., Werner, P., Beck, L. A., & Lötters, S. (2011). The smell of success: choice of larval rearing sites by means of chemical cues in a Peruvian poison frog. Animal Behaviour, 81(6), 1147–1154. https://doi.org/10.1016/j.anbehav.2011.02.019

Schulte, L. M., & Lötters, S. (2014). A danger foreseen is a danger avoided: how chemical cues of different tadpoles influence parental decisions of a Neotropical poison frog. Animal Cognition, 17(2), 267–275. https://doi.org/10.1007/s10071-013-0659-2

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Morpho de Tarapoto y San Martín: diversidad, historia y secretos de las mariposas azules del norte del Perú

Cómo reconocer las especies de Morpho de Tarapoto a partir de su coloración, comportamiento, horario de vuelo y hábitat

Por Ronald R. Mori Pezo
Ingeniero Ambiental | Especialista en Biodiversidad Amazónica

Figura 1. Mariposa Morpho helenor theodorus registrada en San Martín, Perú. Fotografía: Ronald R. Mori Pezo.

Un destello azul en el bosque

Quien ha caminado por los bosques de Tarapoto probablemente ha experimentado alguna vez una escena difícil de olvidar: una gran mariposa azul aparece repentinamente sobre un sendero o una quebrada, desaparece entre la vegetación y segundos después vuelve a producir un intenso destello metálico.

A primera vista podrían parecer simplemente diferentes variantes de una misma “mariposa azul”. Sin embargo, detrás de esos destellos existe una diversidad extraordinaria.

El norte del Perú constituye una región excepcional para el género Morpho. Una importante síntesis sobre su historia y distribución documentó 15 especies y 25 subespecies solamente entre los departamentos de San Martín y Amazonas, una riqueza extraordinaria dentro de los Andes tropicales (Blandin et al., 2021).

Tarapoto ocupa una posición particularmente interesante. En las laderas de la Cordillera Escalera y en las cuencas de los ríos Shilcayo y Cumbaza se encuentran ambientes que abarcan desde bosques amazónicos de baja elevación hasta bosques montanos, permitiendo encontrar diferentes especies de Morpho en distancias relativamente cortas.

Blandin et al. (2021) documentaron para las laderas suroccidentales de la Cordillera Escalera y los sectores de los ríos Shilcayo y Cumbaza taxones como Morpho marcus intermedia, M. telemachus martini, M. cisseis phanodemus, M. rhetenor rhetenor, M. menelaus occidentalis, M. deidamia diomedes, M. helenor theodorus y M. achilles phokylides.

Pero reconocerlas en el campo es otra historia.

El color no es la única pista.

La hora a la que vuelan, la altura sobre el suelo, el estrato del bosque que utilizan y su comportamiento pueden ser tan informativos como el patrón de las alas.

Figura 2. Bosques de los alrededores de Tarapoto, San Martín, donde diferentes especies del género Morpho pueden coexistir utilizando distintos horarios y estratos de vuelo. Fotografía: Ronald R. Mori Pezo.

Tarapoto: un laboratorio natural para estudiar Morpho

La importancia de esta zona no es únicamente histórica.

Entre julio y octubre de 2019, Camille Le Roy y colaboradores realizaron experimentos con poblaciones naturales de Morpho en la Cordillera Escalera, específicamente en las márgenes del río Shilcayo, cerca de Tarapoto. El estudio analizó tres especies simpátricas de patrón azul bandeado: M. achilles, M. helenor y M. deidamia (Le Roy et al., 2021).

Los investigadores encontraron algo fascinante.

Aunque estas especies presentan una marcada convergencia en el patrón de coloración de las alas y pueden incluso producir interacciones territoriales y de cortejo interespecíficas, no utilizan exactamente el mismo horario de actividad. Los experimentos de captura-recaptura mostraron una importante segregación temporal en el patrullaje de los machos, particularmente entre M. helenor y M. achilles (Le Roy et al., 2021).

En otras palabras:

dos Morpho extremadamente parecidas pueden compartir el mismo bosque, pero no necesariamente el mismo reloj.

Y existe un detalle personal detrás de esta investigación.

En los agradecimientos del artículo, los autores señalan expresamente:

“We thank Ronald Mori Pezo and Gautier Guyot for their help with the mark-recapture experiment.”

Es decir, participé directamente apoyando el experimento de captura-recaptura desarrollado en Tarapoto.




Figura 3. Trabajo de campo con mariposas del género Morpho en los alrededores de Tarapoto. Estas investigaciones permitieron estudiar experimentalmente la coexistencia y los horarios de actividad de especies simpátricas. Fotografía: archivo personal de Ronald R. Mori Pezo.

Blue band: tres Morpho azules, un mismo bosque y diferentes horarios

Para facilitar su reconocimiento en esta guía utilizaré informalmente el término “Morpho de banda azul” para referirme a tres formas particularmente interesantes de los alrededores de Tarapoto:

Morpho helenor theodorus
Morpho achilles phokylides
Morpho deidamia diomedes

Blue band o “Banda azul” no es una categoría taxonómica formal. Es simplemente una denominación práctica que utilizaré en este artículo para facilitar la identificación visual.

La semejanza entre estas especies es científicamente interesante. Le Roy et al. (2021) demostraron experimentalmente que la convergencia en sus patrones alares puede generar reconocimiento e interacciones entre especies, mientras que la separación temporal de la actividad de los machos contribuiría a reducir la interferencia reproductiva.

Esto significa que cuando observamos una Morpho azul en el bosque no deberíamos preguntarnos solamente:

“¿De qué color son sus alas?”

También conviene preguntarnos:

“¿Qué hora es?”

  
 
  
Figura 4. Las tres Morpho de banda azul presentes en las cuencas de los ríos de los alrededores de Tarapoto, San Martín, Perú. Arriba, vista dorsal; abajo, vista ventral. De izquierda a derecha: Morpho achilles phokylides, Morpho helenor theodorus y Morpho deidamia diomedes. Fotografías: © Ronald Mori Pezo.

Total blue: cuando el azul domina casi toda el ala

Asimismo, podemos reconocer informalmente otro grupo visual al que denominaré “Total blue”, integrado por formas en las que la coloración azul ocupa gran parte de la superficie dorsal de las alas. Al igual que “Blue band”, esta denominación se utiliza aquí únicamente con fines prácticos de identificación y no corresponde a una categoría taxonómica formal.

Morpho menelaus argentiferus
Morpho marcus intermedia 
Morpho rhetenor mariajosianae



Figura 5. Total blue. Tres representantes del patrón informal denominado aquí “Total blue”, caracterizados por presentar una extensa coloración azul iridiscente en la superficie dorsal de las alas. De izquierda a derecha: Morpho menelaus argentiferus, Morpho marcus intermedia y Morpho rhetenor [ver discusión taxonómica en el texto]. Arriba, vista dorsal; abajo, vista ventral. El ejemplar de M. rhetenor pertenece a la colección entomológica privada de URKU Estudios Amazónicos. Fotografías: © Ronald Mori Pezo.

Canopy: las Morpho especialistas del dosel

No todas las Morpho utilizan el bosque de la misma manera. Algunas especies vuelan principalmente en los estratos bajos y a lo largo de senderos y quebradas, mientras que otras están estrechamente asociadas al dosel. Esta separación vertical no es únicamente una impresión de campo: estudios experimentales han demostrado diferencias en la forma de las alas, el comportamiento de vuelo y la eficiencia aerodinámica entre especies de dosel y de sotobosque (Le Roy et al., 2021).

Las especies adaptadas al dosel presentan una mayor eficiencia de planeo, una ventaja evidente en un ambiente más abierto donde pueden desplazarse largas distancias utilizando fases prolongadas de vuelo planeado. Sorprendentemente, distintas especies de Morpho han alcanzado esta adaptación mediante combinaciones diferentes de morfología alar y comportamiento de vuelo (Le Roy et al., 2021).

En los bosques de los alrededores de Tarapoto, esta diferencia puede apreciarse directamente en campo. Algunas de las grandes Morpho que sobrevuelan el dosel pueden resultar difíciles de capturar desde el suelo y solo descienden en determinadas condiciones, especialmente siguiendo quebradas, ríos, caminos o claros del bosque.






Figura 6. Canopy. Morpho asociadas al dosel de los bosques de los alrededores de Tarapoto y San Martín, Perú. A la izquierda, vista dorsal; a la derecha, vista ventral. De arriba hacia abajo: Morpho cisseis phanodemus, Morpho cisseis gahua, Morpho telemachus martini y Morpho theseus juturna. Los ejemplares de M. telemachus martini y M. theseus juturna pertenecen a la colección entomológica privada de URKU Estudios Amazónicos. Fotografías: © Ronald Mori Pezo.

Cuando una captura cambia lo que esperábamos encontrar

Uno de los recuerdos de campo que más conservo ocurrió en la cuenca del río Cumbaza.

Se trataba de Morpho theseus juturna.

Históricamente, esta forma había sido registrada en sectores de mayor elevación. Blandin et al. (2021) señalan que en 2005 la Asociación URKU les mostró un macho capturado en julio de 2004 en la Cordillera Escalera. Posteriormente fue observada en diferentes puntos de la cordillera alrededor de 800–900 m, y César Ramírez también la registró aproximadamente entre 1100 y 1200 m.

Pero en agosto de 2017 ocurrió algo inesperado.

Un ejemplar fue capturado a orillas del río Cumbaza, aproximadamente a 450 m de altitud.

Blandin et al. (2021) calificaron explícitamente este registro como sorprendente y consignaron como fuente de la información a Camille Le Roy (comunicación personal).

Yo fui quien capturó aquel ejemplar.

Recuerdo perfectamente la reacción de Patrick Blandin cuando conoció el registro. Para quienes llevaban años intentando comprender la distribución de estas mariposas, encontrar M. theseus juturna a una elevación tan baja obligaba a reconsiderar lo que se esperaba de su distribución local.

Hoy resulta especialmente emocionante regresar a la publicación de Blandin et al. (2021) y encontrar aquel registro del Cumbaza incorporado dentro de la historia del conocimiento de las Morpho del norte peruano. La publicación documenta científicamente la captura a aproximadamente 450 m; mi participación como colector de ese ejemplar corresponde a mi registro y memoria personal de aquella campaña.

Chapahuanki: donde las fronteras comienzan a desdibujarse

La historia de las Morpho de San Martín se vuelve todavía más interesante cerca de Lamas.

Blandin y colaboradores estudiaron una población de Chapahuanki, aproximadamente a 700 m de altitud, cuyos individuos presentan características intermedias entre Morpho menelaus occidentalis y Morpho godartii julanthiscus. Los autores plantearon que esta población podría representar un caso localizado de hibridación y señalaron que su interpretación requería corroboración genética (Blandin et al., 2021).

Las observaciones ecológicas resultan especialmente interesantes: los autores encontraron diferencias en las plantas utilizadas por las larvas de M. menelaus occidentalis y las de la población de Chapahuanki semejante a julanthiscus.

Patrick Blandin había descrito también esta situación como un problema evolutivo particularmente complejo: M. menelaus occidentalis se encuentra alrededor de Tarapoto, mientras que M. godartii julanthiscus aparece en el Alto Mayo a elevaciones mayores; sin embargo, cerca de Lamas encontraron aquella población de aproximadamente 700 m con caracteres intermedios.

Por ello, en este artículo evitaré identificar automáticamente todos los ejemplares semejantes de esta zona simplemente como julanthiscus.

Chapahuanki merece ser tratado como un caso especial.

El enigma de Morpho rhetenor en Tarapoto

Existe todavía otro caso fascinante.

Blandin (2008) describió Morpho rhetenor mariajosianae a partir de ejemplares procedentes de Previsto, en la cuenca del Aguaytía, Ucayali.

Sin embargo, las poblaciones de los alrededores de Tarapoto complican considerablemente el panorama.

Blandin et al. (2021) señalan que los machos típicos observados en Cordillera Escalera corresponden a Morpho rhetenor rhetenor. No obstante, también encontraron individuos cuya zona discal ventral es más extensa y amarillo-ocre, y un ejemplar capturado por Mathieu Joron a finales de 2005 presentaba además manchas blancas dorsales en las alas anteriores. Los autores destacan que esos caracteres se aproximan a M. rhetenor mariajosianae.

El propio libro vuelve sobre esta cuestión al discutir mariajosianae y señala expresamente la existencia de machos similares en la región de Tarapoto.

Por eso aquella observación reciente que me comunicó Patrick Blandin sobre algunos ejemplares de Tarapoto merece atención, pero debemos ser prudentes:

por ahora no voy a presentar a la población de Tarapoto como Morpho rhetenor mariajosianae.

La literatura publicada permite afirmar que existen ejemplares de Tarapoto con caracteres semejantes a mariajosianae, mientras que la interpretación taxonómica definitiva requiere mayor evidencia.

Esta diferencia entre una observación interesante y una conclusión demostrada es fundamental.

 
Figura 7. Morpho rhetenor mariajosianae. Vista dorsal de un ejemplar procedente de Tarapoto, San Martín, Perú. Ejemplar perteneciente a la colección entomológica privada de URKU Estudios Amazónicos. Fotografía: © Ronald Mori Pezo.

Una historia que todavía continúa

Más de un siglo después de las primeras grandes exploraciones entomológicas de esta región, las Morpho de San Martín siguen planteando preguntas.

Algunas especies extraordinariamente parecidas separan sus periodos diarios de actividad.

Otras utilizan diferentes estratos verticales del bosque.

Algunas poblaciones presentan características intermedias que desafían fronteras taxonómicas aparentemente claras.

Y ocasionalmente aparece un ejemplar donde, según nuestros conocimientos previos, no esperábamos encontrarlo.

Quizás allí reside parte de la fascinación de estudiar biodiversidad amazónica.

El bosque todavía puede contradecir nuestros mapas.

Esta será la primera parte de una serie dedicada a las Morpho de Tarapoto y San Martín. En las siguientes publicaciones mostraré fotografías de ejemplares locales y caracteres prácticos para aprender a reconocerlos en campo, combinando literatura científica con observaciones obtenidas durante años de trabajo con mariposas amazónicas.

REFERENCIAS

Blandin, P. (2008). Une nouvelle sous-espèce péruvienne de Morpho rhetenor (Cramer, 1775) (Lepidoptera, Nymphalidae). Bulletin de la Société Entomologique de France, 113(2), 187–196. DOI: 10.3406/bsef.2008.16519.

Blandin, P. D., Lachaume, G., Gallusser, S. A., Ramírez García, C., & Lamas, G. (2021). El descubrimiento del género Morpho en el norte del Perú desde finales del siglo XIX hasta principios del siglo XXI: Lepidoptera, Nymphalidae, Satyrinae, Morphini. Tarapoto: Universidad Nacional de San Martín. DOI: 10.51252/morpho.

Cassildé, C., Blandin, P., & Silvain, J.-F. (2012). Phylogeny of the genus Morpho Fabricius 1807: insights from two mitochondrial genes (Lepidoptera: Nymphalidae). Annales de la Société entomologique de France, 48(1–2), 173–188. La base de ejemplares utilizada incluye, entre otros, M. theseus juturna de Tarapoto y Alto Mayo, M. menelaus occidentalis de Tarapoto y M. godartii julanthiscus de localidades de San Martín.

Le Roy, C., Roux, C., Authier, E., Parrinello, H., Bastide, H., Debat, V., & Llaurens, V. (2021). Convergent morphology and divergent phenology promote the coexistence of Morpho butterfly species. Nature Communications, 12, 7248. DOI: 10.1038/s41467-021-27549-1.

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martes, 8 de septiembre de 2026

Atelopus pulcher: historia, declive y conservación de una rana arlequín de la Amazonía peruana

Entre los anfibios que habitan los bosques del nororiente peruano, pocos reúnen una historia tan interesante como Atelopus pulcher (Boulenger, 1882). Su llamativa combinación de verde, negro y rojo podría ser suficiente para convertirla en una especie memorable, pero detrás de esos colores existe mucho más: más de 140 años de historia taxonómica, cambios de nombre, confusión con otras especies, poblaciones que alguna vez fueron descritas como abundantes y posteriormente disminuyeron, preocupación por la quitridiomicosis y, actualmente, nuevos esfuerzos por conocer qué está ocurriendo con sus poblaciones en San Martín.

Esta es la historia de una pequeña rana arlequín endémica del Perú que todavía guarda muchas preguntas sin resolver.

Atelopus pulcher registrado en los bosques de Cordillera Escalera, San Martín, Perú. Fotografía: © Ronald Mori Pezo.

Una rana arlequín peruana

Atelopus pulcher pertenece a la familia Bufonidae, la misma familia que comprende a numerosos sapos, y al género Atelopus, conocido por las denominadas ranas o sapos arlequín.

Su clasificación básica es:

Clase: Amphibia
Orden: Anura
Familia: Bufonidae
Género: Atelopus
Especie: Atelopus pulcher (Boulenger, 1882)

Actualmente, Atelopus pulcher es reconocida como una especie válida y endémica del Perú (Frost, 2026).

Pero llegar hasta esta clasificación aparentemente sencilla tomó más de un siglo.

1882: una especie procedente de un misterioso “Chyavetas”

La historia científica de Atelopus pulcher comienza formalmente en 1882, cuando el zoólogo George Albert Boulenger la describió como Phryniscus pulcher en su catálogo de anfibios del British Museum.

Los ejemplares originales procedían de una localidad escrita como:

“Chyavetas, E. Peru”

Ese nombre se convertiría posteriormente en un pequeño problema histórico y biogeográfico.

Décadas después se propuso que “Chyavetas” probablemente era una corrupción ortográfica de Chayahuitas, en el nororiente del Perú. La interpretación de esta antigua localidad resulta importante porque los ejemplares utilizados en una descripción original constituyen la referencia fundamental para determinar qué organismo representa realmente un nombre científico.

Los cinco ejemplares históricos asociados con la descripción permanecieron vinculados a la colección del British Museum. En la redescripción moderna de la especie, Lötters y colaboradores (2002) designaron uno de ellos —una hembra adulta, BM 1947.2.14.80— como lectotipo de Atelopus pulcher.

Así, un ejemplar recolectado en el siglo XIX continúa funcionando más de un siglo después como referencia taxonómica para determinar qué entendemos por A. pulcher.

Una identidad que se perdió entre otras ranas arlequín

La taxonomía del género Atelopus ha sido particularmente compleja.

Lötters et al. (2002) explicaron una de las razones fundamentales: diferentes especies pueden presentar relativamente pocos caracteres externos que permitan separarlas fácilmente, mientras que dentro de una misma especie algunos caracteres pueden ser muy variables.

Ese problema afectó directamente a Atelopus pulcher.

Después de su descripción original, el nombre atravesó distintas interpretaciones. Boulenger utilizó la combinación Atelopus pulcher en 1894; posteriormente aparecieron tratamientos como Atelopus pulcher pulcher. Otros autores terminaron incluyendo estas poblaciones dentro de Atelopus spumarius, y en 1992 también apareció la combinación Atelopus spumarius pulcher.

En otras palabras, durante parte de su historia científica no existió consenso acerca de si A. pulcher constituía realmente una especie independiente.

La situación comenzó a aclararse cuando se hizo evidente que lo denominado ampliamente Atelopus spumarius representaba en realidad un complejo de especies.

2002: el regreso definitivo de Atelopus pulcher

Un trabajo fundamental fue publicado por Stefan Lötters, Winfried Haas, Susanne Schick y Wolfgang Böhme en 2002.

Los investigadores revisaron ejemplares de museo y material procedente del Perú, comparando características que iban mucho más allá de observar simplemente si dos ranas “se parecían”.

Entre los caracteres considerados estuvieron:

  • coloración en vida;
  • patrón corporal;
  • tamaño de los adultos;
  • textura de la piel;
  • morfología larvaria;
  • comunicación intraespecífica;
  • características de las vocalizaciones.

El estudio concluyó que las poblaciones de la vertiente oriental andina de San Martín y Loreto representaban una entidad diferenciada de A. spumarius sensu stricto y redescribió formalmente Atelopus pulcher.

La importancia de este trabajo es enorme para comprender la especie que conocemos actualmente.

También deja una enseñanza importante: en grupos taxonómicamente complejos, una fotografía puede ser extraordinariamente útil, pero el color por sí solo no siempre permite resolver una identificación científica.

¿Cómo es Atelopus pulcher?

La redescripción de Lötters et al. (2002) caracteriza a A. pulcher como una rana arlequín relativamente esbelta y de piel predominantemente lisa.

Uno de sus rasgos más espectaculares aparece cuando observamos al animal vivo.

El dorso presenta áreas verdes asociadas con extensas zonas oscuras, mientras que diferentes regiones de las extremidades y superficie ventral pueden mostrar tonalidades rojizas intensas. Las palmas y plantas pueden ser completamente rojas en vida y el iris fue descrito como dorado.

Precisamente por eso las fotografías de un ejemplar vivo aportan información que puede perderse parcialmente en especímenes preservados: algunos colores cambian considerablemente después de la fijación.

Las fotografías que acompañan este artículo permiten observar el patrón dorsal, la superficie lateral y la intensa coloración rojiza de las extremidades y región ventral.

 
Coloración  dorsal y ventral de Atelopus pulcher. En vida pueden apreciarse intensas tonalidades rojizas en la región ventral y las extremidades. Shamboyacu, San Martín, 9 de mayo de 2015. © Ronald Mori Pezo.

No todas las ranas parecidas son A. pulcher

Este punto merece especial atención.

La propia redescripción comparó A. pulcher con varias especies relacionadas. Una diferencia señalada frente a A. spumarius sensu lato es precisamente la combinación del patrón dorsal y la coloración en vida.

También existe otra especie peruana importante para esta historia: Atelopus andinus.

Ambas han estado relacionadas históricamente dentro de este complejo, pero actualmente son reconocidas como especies diferentes. Entre los caracteres mencionados por Lötters et al. (2002), A. andinus presenta una piel más verrugosa, mientras que A. pulcher posee una piel comparativamente lisa.

Esta distinción tiene consecuencias no solamente taxonómicas, sino también para interpretar correctamente antiguos registros de distribución.

Una vida vinculada al bosque y a los cursos de agua

La información disponible describe a Atelopus pulcher como un anfibio diurno y terrestre, asociado a bosques tropicales de tierras bajas y premontanos.

Como ocurre con numerosas especies de Atelopus, su reproducción está estrechamente relacionada con cursos de agua.

Los renacuajos de estas ranas están adaptados a ambientes con corriente. En la redescripción de A. pulcher también se estudió material larvario y se describieron características de sus renacuajos que contribuyeron a diferenciar la especie.

Parte de la información reproductiva publicada procede además de animales mantenidos en cautiverio, por lo que es importante no presentar todas esas observaciones como si hubieran sido obtenidas directamente en condiciones naturales.

En condiciones controladas, Lötters et al. (2002) documentaron que, a temperaturas de aproximadamente 20–22 °C, la metamorfosis podía completarse alrededor de los 58 días, produciendo juveniles de aproximadamente 7 mm.

Este tipo de información adquiere hoy una relevancia adicional debido al interés existente en estrategias tanto in situ como ex situ para la conservación de las ranas arlequín.

¿Dónde vive realmente Atelopus pulcher?

La base taxonómica Amphibian Species of the World reconoce actualmente a Atelopus pulcher como endémica del Perú y sitúa su distribución en la vertiente andina baja de la cuenca alta del río Huallaga, en los departamentos de San Martín y Loreto, aproximadamente entre 600 y 900 m s. n. m.

Entre el material estudiado en la redescripción de 2002 existen ejemplares procedentes de los alrededores de Tarapoto.

Este detalle convierte a A. pulcher en una especie especialmente significativa para la herpetofauna de San Martín.

Sin embargo, aquí aparece uno de los problemas más interesantes de revisar literatura antigua sobre biodiversidad.

Una advertencia sobre los mapas y registros históricos

No todas las fuentes atribuidas a Atelopus pulcher necesariamente representan exactamente el mismo concepto taxonómico utilizado actualmente.

El Libro Rojo de la Fauna Silvestre Amenazada del Perú (SERFOR, 2018), por ejemplo, presenta para A. pulcher una distribución en los valles de los ríos Biabo, Pisqui y Cachiyacu, entre aproximadamente 1000 y 2000 m.

Sin embargo, la taxonomía actualmente aceptada por Amphibian Species of the World reconoce Atelopus andinus como especie válida y le atribuye precisamente una distribución asociada al alto valle del río Biabo y elevaciones aproximadamente entre 1000 y 2000 m.

Mientras tanto, para A. pulcher señala aproximadamente 600–900 m en la vertiente baja de la cuenca alta del Huallaga.

Esto significa que la información procedente de distintas épocas y fuentes no debería combinarse automáticamente en un único mapa de distribución.

Es un excelente ejemplo de cómo los cambios taxonómicos pueden modificar nuestra interpretación de la distribución y conservación de una especie.

De abundante a difícil de encontrar

Quizá la parte más preocupante de la historia de Atelopus pulcher sea la relacionada con sus poblaciones.

Von May et al. (2008), en una revisión sobre anfibios amenazados del Perú, recopilaron testimonios históricos según los cuales, a comienzos de la década de 1980, A. pulcher era abundante cerca de ríos montanos del este de San Martín.

En una localidad podían encontrarse aproximadamente 20–40 individuos durante un solo día.

Décadas después, el panorama había cambiado.

Los autores calificaron el declive de la especie como dramático.

No obstante, la historia no es simplemente la de una desaparición total.

El mismo estudio reunió resultados de diferentes campañas realizadas en San Martín. Para muestreos efectuados entre 2004 y 2007, se registraron más de 300 individuos durante aproximadamente 50 días-persona de esfuerzo; mientras que evaluaciones realizadas en 2007–2008 mostraron 16 individuos durante tres días-persona en cada periodo considerado.

Estos datos deben interpretarse con cautela porque proceden de diferentes esfuerzos y localidades, pero demuestran algo importante: las poblaciones no siguieron necesariamente una trayectoria idéntica en todos los sitios.

El fantasma de la quitridiomicosis

No es posible contar la historia moderna de las ranas arlequín sin hablar de Batrachochytrium dendrobatidis, conocido habitualmente como Bd.

Este hongo quítrido infecta tejidos queratinizados de los anfibios y puede producir quitridiomicosis. Su expansión ha estado asociada con algunos de los declives de anfibios más severos documentados a escala mundial.

El género Atelopus ha sido particularmente afectado.

Von May et al. (2008) señalaron que Atelopus pulcher había sido encontrado infectado por Bd y consideraron al patógeno una preocupación importante para la especie.

Sin embargo, atribuir cada disminución exclusivamente al hongo sería demasiado simplista.

Las poblaciones supervivientes continúan enfrentándose a otros factores, especialmente la transformación y pérdida del hábitat. La interacción entre enfermedad, modificación ambiental y otras presiones hace que comprender los declives de anfibios sea mucho más complejo que buscar una única causa.

¿Está Atelopus pulcher en peligro de extinción?

Aquí existe otra historia que merece explicarse correctamente.

Durante años, Atelopus pulcher fue considerada En Peligro Crítico (CR) en evaluaciones internacionales anteriores.

Sin embargo, en la actualización de la Lista Roja de la UICN de 2018, su categoría internacional cambió de CR a Vulnerable (VU).

Por eso todavía es posible encontrar publicaciones, libros y páginas que la presentan como “En Peligro Crítico”. No necesariamente estaban equivocadas cuando fueron publicadas: pueden estar utilizando una evaluación anterior.

Además, las categorías internacionales y nacionales no son necesariamente idénticas.

En el Libro Rojo de la Fauna Silvestre Amenazada del Perú de SERFOR (2018), la especie figura bajo la categoría nacional En Peligro (EN), criterio A2ac.

Por tanto, cuando hablamos de su conservación debemos indicar siempre qué sistema y qué año de evaluación estamos utilizando.

La categoría no elimina la preocupación: A. pulcher continúa siendo una especie amenazada y de distribución restringida.

Cordillera Escalera: la historia continúa

Y aquí llegamos a una parte especialmente interesante para San Martín.

La historia de Atelopus pulcher no terminó con los trabajos de comienzos de los años 2000.

En 2024, un proyecto apoyado por The Rufford Foundation comenzó a evaluar la dinámica poblacional y autoecología de A. pulcher en el Área de Conservación Regional Cordillera Escalera, con el objetivo de generar información aplicable a su conservación.

Los resultados preliminares publicados en una actualización de enero de 2026 muestran lo difícil que puede ser actualmente localizar la especie.

Entre el 2 y 8 de abril de 2025, dos a tres observadores realizaron seis días de búsqueda intensiva en la denominada ruta Biodiversidad de Cordillera Escalera, acumulando aproximadamente 96 horas-persona de muestreo.

El resultado fue:

0 individuos de Atelopus pulcher.

Posteriormente se realizaron búsquedas adicionales en Catarata Huayrapurina.

Allí, después de dos noches consecutivas de muestreo intensivo y aproximadamente 36 horas-persona, fueron encontrados:

5 individuos.

El número fue tan reducido que el equipo concluyó que, bajo las condiciones actuales, un diseño de captura-recaptura para estudiar la dinámica poblacional no resultaba viable.

El proyecto reajustó entonces su enfoque hacia herramientas como el modelamiento de nicho ecológico, integración de registros existentes y nuevos datos de ocurrencia, escenarios de cambio climático e identificación de áreas potencialmente importantes para conservación y eventual reintroducción.

Más de cuarenta años después de los relatos que describían decenas de individuos encontrados durante una jornada, investigadores siguen entrando a los bosques de San Martín intentando responder una pregunta aparentemente sencilla:

¿Dónde permanecen hoy las poblaciones de Atelopus pulcher?

Casi dos décadas encontrándome con Atelopus pulcher

Mi propia historia con Atelopus pulcher comenzó alrededor de 2008, cuando empecé a observar estos anfibios en los bosques próximos a Tarapoto. En aquellos años todavía no contaba con una cámara adecuada para documentarlos, por lo que de esas primeras observaciones conservo principalmente los recuerdos y la información de campo.

Algunos de mis primeros encuentros ocurrieron en el sector del Alto Shilcayo, particularmente en las rutas hacia las cascadas Velo de la Novia y Tamushal. En un tramo aproximado de 500 metros recuerdo haber observado alrededor de seis o siete individuos durante algunas visitas. No se trató de un muestreo poblacional estandarizado, por lo que estas cifras deben entenderse como observaciones personales y no como estimaciones de abundancia.

 
Uno de los sectores de Alto Shilcayo donde realicé mis primeras observaciones de Atelopus pulcher, alrededor de 2008. Fotografía: © Ronald Mori Pezo.

Hacia 2012–2013, registré solamente un ejemplar en el sector conocido como Biodiversidad, aproximadamente en el km 17 de la carretera Tarapoto–Yurimaguas. Resulta particularmente interesante comparar aquella observación con los esfuerzos recientes de búsqueda realizados en el mismo sector general de Cordillera Escalera.

En 2014, otro encuentro me sorprendió por las condiciones del lugar: encontré un individuo cerca de la cima de una montaña de Cordillera Escalera, aproximadamente a 1 000 m de altitud, sin un curso de agua inmediatamente próximo al punto de observación.

El 9 de mayo de 2015, encontré otro individuo en Shamboyacu, al suroeste de Tarapoto, en el entorno de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Cordillera Azul. Las fotografías de aquel encuentro constituyen algunos de los registros fotográficos más antiguos de la especie que todavía conservo.

 
Registro de Atelopus pulcher en Shamboyacu, 9 de mayo de 2015. Una de las fotografías más antiguas de la especie que conservo actualmente. © Ronald Mori Pezo.

Años después ocurrió algo especialmente interesante. En 2022 encontré A. pulcher en el camino hacia las cascadas de Taytayacu, dentro de Cordillera Escalera y relativamente cerca de Tarapoto. Durante aproximadamente cuatro horas de recorrido observamos seis individuos.










Desde entonces he regresado en distintas oportunidades y he podido volver a encontrar la especie en ese sector, además de fotografiarla durante recorridos acompañando a amigos y visitantes. Esto no permite afirmar, sin un diseño de monitoreo, que su población sea demográficamente estable; sin embargo, la detección repetida de A. pulcher en el mismo sector desde 2022 hasta años recientes convierte a Taytayacu en un lugar particularmente interesante desde mi experiencia de campo.

 Atelopus pulcher en el sector Taytayacu, Cordillera Escalera. Fotografías correspondientes a registros de septiembre de 2022 y agosto de 2025. Durante la visita de 2022 observamos seis individuos en aproximadamente cuatro horas de recorrido. © Ronald Mori Pezo.


Ambiente de Atelopus pulcher en el sector Taytayacu, Cordillera Escalera, San Martín. Quebrada y bosque húmedo donde la especie ha sido registrada durante mis recorridos. Fotografías del 19 de agosto de 2025. © Ronald Mori Pezo.

Estas observaciones personales adquieren un significado especial al compararlas con la literatura científica y con los esfuerzos recientes de investigación en Cordillera Escalera. No sustituyen un monitoreo poblacional sistemático, pero muestran cómo mantener registros de fecha, localidad, altitud, fotografías y esfuerzo de búsqueda puede transformar encuentros aparentemente aislados en información potencialmente útil para futuras investigaciones.

Una especie pequeña con una enorme historia

Resulta fácil quedarse únicamente con sus colores.

Pero Atelopus pulcher representa mucho más.

Su historia comienza con ejemplares enviados al British Museum desde una localidad escrita ambiguamente como “Chyavetas”; atraviesa más de un siglo de cambios taxonómicos; pasa por su confusión con el complejo Atelopus spumarius; llega a su redescripción moderna en 2002; continúa con la documentación de declives y la detección de Bd; y alcanza nuestros días con nuevas investigaciones en los bosques de Cordillera Escalera.

Todo esto ocurre en una especie cuya distribución mundial conocida se encuentra restringida al Perú.

El valor de documentar lo que todavía encontramos

En una región extraordinariamente diversa como San Martín, fotografiar fauna silvestre no debería limitarse únicamente a obtener una imagen atractiva.

Cuando una observación conserva información sobre fecha, localidad, altitud, microhábitat y comportamiento, su valor documental aumenta considerablemente.

Las fotografías que acompañan este artículo muestran individuos de Atelopus pulcher registrados en San Martín y permiten apreciar caracteres que resultan especialmente evidentes en animales vivos, entre ellos su patrón dorsal y su llamativa coloración rojiza.

No todas las fotografías de naturaleza constituyen por sí mismas datos científicos publicados. Pero conservar adecuadamente la información asociada a nuestros registros puede hacerlos útiles para plataformas de ciencia ciudadana, inventarios, comparaciones temporales y futuras investigaciones.

Y en el caso de una especie cuya abundancia aparentemente ha cambiado tanto durante las últimas décadas, saber dónde, cuándo y bajo qué condiciones continúa siendo observada puede resultar particularmente valioso.

Cronología de Atelopus pulcher: de 1882 a la actualidad

1882 — Descripción científica
George Albert Boulenger describe formalmente Atelopus pulcher, iniciando la historia taxonómica de la especie.

1968–1981 — Periodo de confusión taxonómica
Durante parte del siglo XX, A. pulcher fue incluida en la sinonimia de Atelopus spumarius, reflejando las dificultades para delimitar las especies de este complejo.

1989 — Reconsideración taxonómica
A. pulcher vuelve a ser reconocida fuera de la sinonimia de A. spumarius, aunque todavía persistían interrogantes sobre los límites entre las poblaciones amazónicas relacionadas.

1992 — Persisten diferentes interpretaciones
La especie también fue tratada bajo la combinación Atelopus spumarius pulcher, mostrando que su situación taxonómica todavía no estaba completamente resuelta.

2002 — Redescripción moderna
Lötters, Haas, Schick y Böhme realizan una redescripción detallada de Atelopus pulcher y respaldan su reconocimiento como especie válida. Este trabajo constituye una referencia fundamental para comprender su identidad taxonómica, morfología, coloración, larvas y otros aspectos de su biología.

2004–2008 — Nuevos estudios de campo en Perú
Diferentes evaluaciones documentan poblaciones de A. pulcher y aportan información relevante sobre su presencia y situación de conservación en el Perú, en un contexto de creciente preocupación por los declives de las ranas arlequín.

Mis observaciones de campo en San Martín

~2008 — Primeros encuentros en Alto Shilcayo
Comienzo a observar personalmente Atelopus pulcher en los bosques cercanos a Tarapoto, particularmente en el sector Alto Shilcayo y en recorridos asociados a las cascadas Velo de la Novia y Tamushal. En algunas visitas recuerdo observar aproximadamente seis o siete individuos en un tramo cercano a 500 metros.

Estas fueron observaciones personales y no corresponden a un muestreo poblacional estandarizado.

2012–2013 — Sector Biodiversidad
Registro un ejemplar aproximadamente en el km 17 de la carretera Tarapoto–Yurimaguas, en el sector conocido como Biodiversidad, dentro del ámbito de Cordillera Escalera.

2014 — Registro cercano a los 1 000 m
Encuentro un individuo cerca de la cima de una montaña dentro de Cordillera Escalera, aproximadamente a 1 000 m de altitud. En el punto inmediato de observación no recuerdo la presencia de un curso de agua; estos se encontraban montaña abajo.

9 de mayo de 2015 — Shamboyacu
Registro y fotografío un ejemplar en Shamboyacu, al suroeste de Tarapoto, en el entorno de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Cordillera Azul. Estas se encuentran entre las fotografías más antiguas de A. pulcher que conservo actualmente.

~2015 — Divulgación local sobre anfibios
Parte de mi trabajo y experiencia con los anfibios de San Martín comienza a ser difundida mediante entrevistas, grabaciones y publicaciones locales relacionadas con la diversidad y conservación de los anfibios amazónicos.

2022 — Encuentro de Atelopus pulcher en Taytayacu
Durante un recorrido hacia las cascadas de Taytayacu, en Cordillera Escalera, encontramos seis individuos en aproximadamente cuatro horas. Este encuentro marca el inicio de una serie de observaciones posteriores de la especie en el mismo sector.

2022–2025 — Detecciones repetidas en Taytayacu
En visitas posteriores vuelvo a encontrar A. pulcher en este sector. Estas observaciones no constituyen un monitoreo poblacional formal y, por ello, no permiten afirmar que la población sea demográficamente estable; sí documentan detecciones repetidas de la especie en el mismo sector durante varios años.

19 de agosto de 2025 — Documentación del ambiente de Taytayacu
Durante una nueva visita documento fotográficamente tanto ejemplares como los ambientes donde encuentro A. pulcher: quebradas boscosas, cursos de agua, rocas húmedas cubiertas de musgos y vegetación ribereña dentro de Cordillera Escalera.

2024–2026 — Nuevas investigaciones en Cordillera Escalera
Nuevos esfuerzos de investigación y búsqueda vuelven a centrar la atención en Atelopus pulcher y sus poblaciones de Cordillera Escalera, aportando información contemporánea sobre la especie y su conservación.

Actualidad — Una historia que continúa
Más de 140 años después de su descripción científica, Atelopus pulcher continúa siendo registrado en los bosques de San Martín. Mis observaciones personales, iniciadas alrededor de 2008 y continuadas hasta los registros recientes de Taytayacu, representan casi dos décadas de encuentros con esta extraordinaria rana arlequín.

Una historia que todavía estamos escribiendo

Atelopus pulcher sobrevivió primero a nuestra confusión taxonómica y ahora enfrenta desafíos mucho más reales.

Todavía necesitamos conocer mejor el tamaño y conectividad de sus poblaciones, la persistencia de Bd, los efectos de la transformación del hábitat y del cambio climático, y qué lugares pueden actuar como refugios para la especie.

Que todavía podamos encontrarla en los bosques de San Martín es una razón para admirarla, pero también para seguir estudiándola.

Porque detrás de aquel pequeño anfibio verde, negro y rojo que aparece entre el musgo existe una historia que comenzó científicamente en 1882 y continúa, literalmente, hasta nuestros días.

Nota taxonómica

La distribución histórica atribuida a Atelopus pulcher debe interpretarse con cautela debido a cambios en la delimitación de especies relacionadas, particularmente Atelopus andinus y miembros del complejo A. spumarius. En este artículo se prioriza el concepto taxonómico actualmente aceptado por Amphibian Species of the World, complementado con la redescripción de Lötters et al. (2002).

Referencias

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Lötters, S., Haas, W., Schick, S., & Böhme, W. (2002). On the systematics of the harlequin frogs (Amphibia: Bufonidae: Atelopus) from Amazonia. II: Redescription of Atelopus pulcher (Boulenger, 1882) from the eastern Andean versant in Peru. Salamandra, 38(3), 165–184.

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Vilca Alzamora, C. A. (2024–2026). Evaluating Population Dynamics and Autecology of the Río Huallaga Harlequin Toad (Boulenger, 1882) in the Cordillera Escalera Regional Conservation Area. The Rufford Foundation. Project 42877-1.